CAUTIVOS 70 AÑOS

Ciro II, el rey persa que Jehová amó

El Libro de Job, el más antiguo del canon bíblico, es una demostración de que había personas devotas de Dios antes de los pueblos con raíz en Abraham. Varios siglos después, el caso del rey persa Ciro II, corrobora que Dios no fue exclusivo de Israel, que Él no hace diferencia entre las personas y que hay recompensa en la aceptación de su llamado.

“Sobre todo, tienen que entender que ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo quien impulsó a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios”.

2DA. DE PEDRO 1:20 y 21
Un mapa para entender la geografía de los acontecimientos.

¿Por qué es importante esta historia que vamos a contar? Porque

** es comprobable,
** demuestra cómo se cumple la voluntad de Dios,
** corrobora que Dios respeta la decisión de cada humano, y
** que la fe tiene recompensa.

De acuerdo al Antiguo Testamento, el pacto entre Dios y Abraham tenía un propósito que trascendía lo religioso, lo geopolítico y lo sociocultural. Dios quería un pueblo para difundir un mensaje y atraer a las naciones hacia su Creador.

Pero Israel incumplió aquella misión, situación que puso a Dios en un problema a causa del libre albedrío vigente desde el Jardín del Edén: había prometido a Abraham que sería padre de naciones pero la maldad, la vanidad y la traición del 'pueblo elegido' tenía consecuencias.

"Ahora el Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Como ustedes no me han escuchado,
reuniré a todos los ejércitos del norte bajo el mando de Nabucodonosor, rey de Babilonia, a quien nombré mi representante. Los traeré contra esta tierra, contra su gente y contra las naciones vecinas. A ustedes los destruiré por completo y los convertiré en objeto de horror, desprecio y ruina para siempre.
Quitaré de ustedes la risa y las canciones alegres. No se oirán más las voces felices de los novios ni de las novias. Las piedras de molino se acallarán y las luces de las casas se apagarán.
Toda la tierra se convertirá en una desolada tierra baldía. Israel y las naciones vecinas servirán al rey de Babilonia por setenta años.
"Entonces, después que hayan pasado los setenta años de cautiverio, castigaré al rey de Babilonia y a su pueblo por sus pecados —dice el Señor—. Haré del país de los babilonios una tierra baldía para siempre.
Traeré sobre ellos todos los terrores que prometí en este libro, todos los castigos contra las naciones anunciados por Jeremías
."

JEREMÍAS 25: 8 AL 13.

"Esto dice el Señor: “Ustedes permanecerán en Babilonia durante setenta años; pero luego vendré y cumpliré todas las cosas buenas que les prometí, y los llevaré de regreso a casa.
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.
En esos días, cuando oren, los escucharé.
Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme.
Sí, me encontrarán —dice el Señor—. Pondré fin a su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las naciones adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra
”.

JEREMÍAS 29:10 AL 14

Un dato: un traspié consecuencia de un error es una oportunidad de arrepentimiento y rectificación.

Así fue como Dios, ante las fallas de Israel, utilizó a personas de otras culturas para alcanzar sus objetivos. Y decidió no ocultarlo sino que lo anticipó en profecías.

Cilindro horadado en arcilla cocida que conmemora intervenciones del rey Nabucodonosor II en el complejo templar de la ciudad de Maradda, moderna Tell Wannat es-Sadun, al sur de Bagdad. El templo era Eigikalamma, y estaba dedicado a Lugal-Marada, hipóstasis del dios Ninurta. Tal como recuerda la inscripción, Nabucodonosor II justo encontró el depósito de fundación del rey acadio Narām-Sîn, el cual incorporó en los nuevos cimientos, junto con el propio.

Por ejemplo, la Biblia revela que tanto Nabucodonosor como Ciro fueron reyes de otros pueblos utilizados por Dios.

"Cuando diga de Ciro: “Él es mi pastor”,
sin falta él hará lo que yo digo.
Él ordenará: “Reconstruyan Jerusalén”;
y dirá: “Restauren el templo”.

ISAÍAS 44:28

"Esto le dice el Señor a Ciro, su ungido,
cuya mano derecha llenará de poder.
Ante él, los reyes poderosos quedarán paralizados de miedo;
se abrirán las puertas de sus fortalezas
y nunca volverán a cerrarse.
Esto dice el Señor:
«Iré delante de ti, Ciro,
y allanaré los montes;[a]
echaré abajo las puertas de bronce
y cortaré las barras de hierro
. (…)".

ISAÍAS 45: 1 y 2

El templo en Jerusalén ni siquiera había sido destruido, y Dios profetizaba que sería reconstruido, y que el rey Ciro sería su instrumento, “mi pastor”.

Y describía por anticipado la conquista de Babilonia por el rey Ciro.

La campaña de Nabucodonosor contra Jerusalén concluyó en el 607 a.C.

Ciro II conquistó Babilonia en el 539 a.C,, y liberó a los judíos.

Los primeros contingentes de judíos regresaron a la tierra de sus antepasados en el 537 a.C.

Son 70 años. Y Babilonía fue conquistada.

Croquis de la ciudad de Babilonia.

Es muy interesante para quienes suponen que Jehová Dios era exclusivo del pueblo de Israel. En verdad, siempre la relación con Dios es condicional: los humanos imponen el límite, y Dios lo respeta.

Los protagonistas

En el caso de Ciro, su nacimiento fue anticipado hasta con nombre: si el profeta Isaías murió en 695 a.C. y Ciró nació, probablemente, en el 600 a.C. ¿Cómo explicar que Isaías escribió acerca de Ciro?

¿Quién fue Jeremías?

Él nació en Judea en el 650 a.C.; y murió en Daphnae, Egipto, en el 585 a.C.

Hijo del sacerdote Hilcías, fue contemporáneo de Ezequiel, autor del volumen de la Biblia conocido como el Libro de Jeremías. También se le atribuye a él la autoría de los libros de los Reyes y del Libro de las Lamentaciones.

Su labor fue llamar al arrepentimiento a los reyes Josías, Joacim ​ y Sedecías, y que serían conquistados por los caldeos si no volvían su corazón hacia Dios.

Él anunció el castigo de Judá a manos de los babilonios y el rey Sedecías, lo trató con crueldad y lo acusó de espía de los babilonios.

Jeremías llamó a liberar a los esclavos como muestra de conversión pero no sucedió y esta actitud fue considerada por él como el sello del destino de Jerusalén.

En el año 587 a. C., Nabucodonosor derrotó a los judíos y destruyó el Templo de Jerusalén pero él protegió a Jeremías sacándolo de la prisión de Ramá (Belén) y lo invitó a vivir entre los caldeos, pero Jeremías decidió permanecer para consolar a los pocos que se quedaron. Según la tradición murió aserrado en Egipto.

Jeremías explicando a los judíos el inminente yugo babilónico.

¿Y quién fue Isaías?

Él nació hacia el 765 a.C. y fue asesinado por el rey Manasés en 695 a.C.

Él fue un profeta, consejero de reyes, poeta y orador y escritor, llamado "el príncipe de los profetas".

Isaías del capítulo 1 al 33 promete el juicio y restauración de Judá, Jerusalén y las naciones, y los capítulos del 34 al 66 presumen que el juicio ha sido pronunciado y que la restauración llegará pronto.

Por lo tanto, se puede leer como una extensa meditación sobre el destino de Jerusalén durante y después del exilio.

¿Quién fue Daniel?

Él fue un integrante de la tribu de Judá, de familia noble, llevado cautivo a Babilonia cuando el rey Nabucodonor II asedió y destruyó Jerusalén, en el 587 a.C.

Nabucodonosor II invadió Jerusalén por primera vez en 597 a.C. y el rey Joacim fue deportado a Babilonia junto a otros destacados ciudadanos, incluido el profeta Ezequiel.

Nabucodonosor regresó 10 años después, destruyó el primer templo de Jerusalén, construido a mediados del siglo X a.C. por el rey Salomón, y se llevó cautivos a muchísimos judíos.

Daniel, un adolescente aún, fue educado en la corte de los medos y se convirtió en consejero de varios reyes del imperio medo-persa.

Los judíos no lo consideran profeta. Pero los cristianos e islámicos sí.

En el libro de Ezequiel (sacerdote y profeta hebreo, que ejerció su ministerio entre 595 a.C. y 570 a.C., en especial durante el cautiverio judío en Babilonia) se menciona a Daniel como una persona de excepcional sabiduría y de rectitud comparable a la de Noé y Job (Ez. 14: 14, 20). Y en Ez. 28:3 se pondera la sabiduría de Daniel.

Daniel, un judío clave en la historia del imperio medo persa.

¿Quién fue Esdras?

Fue un descendiente de Seraiah, el sumo sacerdote hebreo. Esdras vivió en Babilonia, donde los judíos vivían en cautiverio, entre el 480 a.C. y el 440 a.C., y escribía en hebreo y en arameo. De acuerdo a la traducción griega del Libro de Esdras, vigente en la Iglesia ortodoxa, él fue también sumo sacerdote.

Esdras volvió a Jerusalén desde Babilonia, al frente de un grupo de judíos, descubrió que en la histórica ciudad prevalecían los matrimonios mixtos, lo que ponía en riesgo la supervivencia de la nación hebrea, e inició un período de recuperación religiosa y cultural. Así fue como reintrodujo el contenido del Pentateuco o Torá en Jerusalén (los cinco libros atribuidos a Moisés).

Esdras podía escribir sobre Ciro porque lo conoció personalmente pero Isaías escribió sobre Ciro antes que éste existiera.

¿Y quién fue Ciro?

Ciro I rey de Fenicia (hoy Siria) desde el año 600 a.C. al 580 a. C., nieto de Aquemenes, e hijo de Teispes de Anshan, es el Ciro menos conocido pero es necesario recordar que existió.

Al morir Teispes, Ciro fue rey de Anshan, y su hermano Ariaramnes, posiblemente rey de Persia.

Ciro estuvo involucrado en los acontecimientos que provocaron el ocaso de Asiria y el ascenso de Babilonia.

Ciro I fue sucedido por su hijo Cambises I de Anshan. Y su nieto fue Ciro II el Grande, quien vivió entre el 600 a.C. (o 575 a.C.) y el 530 a.C., y llegó a dominar la meseta central de Irán y gran parte de la Mesopotamia, desde el mar Mediterráneo hasta la cordilleera del Hindu Kush, creando un imperio que duró hasta la conquista de Alejandro Magno, en el 332 a.C.

Según Heródoto, Ciro II se rebeló contra el soberano medo Astiages -su abuelo materno-, a quien logró vencer luego de recibir el apoyo de Harpago, comandante del ejército medo.

Heródoto menciona que así Ciro II capturó Ecbatana, a la que transformó en residencia de verano de los soberanos persas.

Creso, rey de Lidia, era cuñado del depuesto Astiages.

Creso cruzó el río Halys y se enfrentó con Ciro II en Pteria. Pero no hubo un ganador.

Según Heródoto, Creso se retiró a pasar el invierno y esperar refuerzos de su aliado Amasis II de Egipto y de la ciudad griega de Esparta.

Pero Ciro II lo persiguió hasta Sardes, y capturó la ciudad.

A punto de ser quemado en la hoguera, Ciro le perdonó la vida. Sin embargo, hay otros relatos que afirman que no perdonó la vida de Creso.

El rey de Babilonia era Nabonido, quien residía habitualmente en el oasis árabe de Tema, pero regresó a Babilonia por la amenaza que suponía el ascenso de Ciro II.

Ciro II el Grande.

La caída de Babilonia

Hacia 539 a.C., Ciro II inició su ofensiva contra los territorios de Babilonia.

El 5 de octubre del año 539 a.C. sucedió lo imposible: Babilonia cayó en manos enemigas. Esa noche, el ejército de Ciro el Grande, capturó la ciudad más importante del mundo.

Construida originalmente por Nimrod, después del Diluvio, la ciudad había registrado una enorme transformación gracias al rey Nabucodonosor II a finales del siglo VII a.C y principios del IV a.C.

Nabucodonosor no escatimó recursos para expandir, fortificar y embellecer su ciudad.

Heródoto señala que Babilonia cubría 507 Km2 y estaba protegida por un muro exterior de 95 metros de alto y 27 de ancho.

Las murallas eran tan gruesas, incluso en su parte superior, que sobre ellas podían circular carruajes. Controlando el acceso a través de esta barrera había más de 100 puertas de bronce.

El río Éufrates atravesaba Babilonia, tal como el Támesis atraviesa Londres.

Al interior del muro exterior, las riberas “estaban cubiertas y amuralladas con ladrillo. En el muro a cada lado del río había 25 puertas. Sobre el río cruzaba un puente de 988 metros de largo y 9 de ancho, y en ambos extremos del puente estaba el palacio real. El más espléndido de estos palacios estaba rodeado por tres muros. El muro central tenía 91 metros de altura y torres de 128 metros de alto. El muro interno era aún más alto. Los dos muros internos, nos dice Cterias, eran de ladrillo coloreado. Sobre ellos estaban representadas escenas de caza: la persecución del leopardo y el león”.

A Handbook of Ancient History in Bible Light [Manual de Historia Antigua a la luz de la Biblia].

Ciro marchó en dirección a Babilonia, llegando a las orillas del Gindes, un río que nace en las montañas Matienian y que fluye hasta el río Tigris, que a continuación pasa por la ciudad de Opis y se vacía en el mar Eritreo.

El Gindes sólo se podía cruzar en barco. Ciro se detuvo al llegar junto al río.

Los planes sobre Babilonia fueron postergados y dividió sus tropas en dos regimientos.

Con el uso de cuerdas comenzó a marcar sectores a cada lado del río Gindes, colocando 180 trincheras por orilla. Y venció al río con la ayuda de un gran número de obreros que lo desviaron en 360 canales. Pero perdió todo el verano.

Entonces, Ciro esperó a la siguiente primavera para marchar en contra de Babilonia.

A poca distancia de la muralla de la ciudad, le estaba esperando el ejército babilónico. Se produjo una batalla, en la que el rey persa derrotó a los babilonios, quienes se retiraron a su fortaleza, en la que se encerraron, burlándose de sus adversarios porque se habían preparado, almacenando alimentos que equivalían a su consumo por muchos años.

Pareció que Ciro estaba confundido acerca de qué hacer.

Sin embargo, luego ubicó a un regimiento de sus tropas en el lugar en el que el río entraba en la ciudad y otro grupo en la retaguardia donde desembocaba el río, y les dio orden de que entrasen en la ciudad tan pronto como el río fuese lo suficientemente poco profundo como para que pudiesen cruzarlo.

Entonces él y el resto de su ejército se retiraron al lugar donde la reina secundaria de Nabucodonosor, la egipcia Nitocris, había cavado el lago para el río, desviando el Eufrates por medio de un canal en el antiguo lecho del río, que se había convertido entonces en un pantano.

Ishtar, puerta de la antigua ciudad de Babilonia, el Museo de Pérgamo, Berlín, Alemania

Para entender a Ciro, hay que leer a Heródoto en el capítulo 186:

"Así ella (la reina) aprovechó la profundidad del río para su protección y esta obra le proporcionó otra ventaja. Su ciudad estaba dividida por el río en dos partes porque corría por el medio. En el tiempo de los reyes anteriores, cuando alguien quería pasar de una parte a la otra, tenía que hacerlo en barca; yo supongo que esto era una molestia. Pero la reina también se ocupó de esto, pues hizo el otro gran monumento de su reinado, aprovechando la excavación del lago.

Hizo cortar ella grandes bloques de piedra, y cuando estuvieron ya preparados y hecha la excavación, cambió el curso del río hacia él, y mientras se iba llenando y el antiguo lecho se iba secando, enladrilló las orillas del río y las rampas que conducían de las puertas hasta el río con ladrillos cocidos, como los de las murallas y aproximadamente a la mitad de la ciudad construyó un puente con las piedras que habían sido cortadas, uniéndolas entre sí con hierro y plomo. Todas las mañanas, ella hacía colocar maderos cuadrados entre los bloques, por los que pasaban los babilonios; pero estos maderos eran retirados por la noche, para impedir que la gente pasara y se robaran unos a otros. Luego, cuando el lecho que había hecho para el lago se llenó por el río y el puente estaba acabado, Nitocris condujo de nuevo el Éufrates a su canal inicial fuera del lago. Así ella consiguió su propósito, como lo había pensado, haciendo un pantano para el río y un puente para sus ciudadanos."

Ciro mandó a excavar trincheras río arriba y desvió el cauce del Éufrates hacia una gran reserva. El nivel del río comenzó a descender a tal nivel que hacía posible cruzarlo. En ese momento, el ejército persa, que había quedado atrás en Babilonia, se introdujo en el arroyo, cuyo nivel llegaba a la mitad de la pantorrilla de los hombres y marcharon hasta la ciudad.

De haberse dado cuenta los babilonios de lo que pretendía conseguir Ciro o si se hubieran dado cuenta del peligro que corrían, hubieran impedido a los persas la entrada a la ciudad y hubiesen destruido a su ejército; porque podrían haber cerrado todas las calles con puertas que daban sobre el río y desde lo alto de las murallas a ambos lados del canal, hubieran pillado a sus enemigos con la guarda bajada, haciendo que cayesen en una trampa, pero esto no ocurrió.

Debido a que la ciudad era tan grande, los ciudadanos que se encontraban en la parte del centro de la ciudad no fueron conscientes de lo que había sucedido, a pesar de que las áreas exteriores de la ciudad habían caído ya, debido a que se hallaban inmersos en una fiesta, bailando y divirtiéndose."

El dibujo ilustra la noche final en Babilonia. En la pared: MENE MENE TEKEL UPARSIM ("Contó Dios tus días y les ha puesto fin; has sido pesado en la balanza y has sido hallado falto, ahora tu reino será entregado a Medos y Persas"), el relato se encuentra en Daniel 5.

El final

El rey Ciro promulgó su decreto liberando a los judíos en 538 a.C., casi un año después de haber conquistado a Babilonia.

Zorobabel, nieto del rey judío Joacim y antecesor de Jesús de Nazareth, condujo a 42.360 judíos, según la Biblia, de regreso a Jerusalén, para la tarea de reconstruir el templo de Salomón.

Una de las características más asombrosas de este decreto es que no tuvo ningún costo o precio para los judíos. De hecho, Ciro II rey de Persia fue quien financió el regreso de los judíos a su tierra natal, la reconstrucción del templo y la reconstrucción de Jerusalén.

"En el primer año de Ciro, rey de Persia, el Señor cumplió la profecía que había dado por medio de Jeremías. Movió el corazón de Ciro a poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a todo el reino:
«Esto dice Ciro, rey de Persia:
“El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Me encargó construirle un templo en Jerusalén, que está en Judá.
Cualquiera que pertenezca a su pueblo puede ir a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, quien vive en Jerusalén, ¡y que su Dios esté con ustedes!
En el lugar que se encuentre este remanente judío, que sus vecinos los ayuden con los gastos, dándoles plata y oro, provisiones para el viaje y animales, como también una ofrenda voluntaria para el templo de Dios en Jerusalén
”».

ESDRAS 1:1 - 4
Maqueta del 2do. templo de Jerusalén.

El Primer Templo fue construido por el rey Salomón para sustituir al Tabernáculo como único centro de culto para el pueblo judío. Fue saqueado por el faraón Sisac (Sheshonq I) en 925 a. C. y destruido por los babilonios durante el tercer asedio de Nabucodonosor II a Jerusalén en 587 a. C.

El Segundo Templo, mucho más modesto, fue completado por Zorobabel durante el reinado del persa Darío I, y consagrado hacia el 515 a.C. Tras las incursiones paganas de los seleúcidas, fue vuelto a consagrar por Judas Macabeo en 165 a. C.

Este templo no tuvo el Arca de la Alianza porque no estaba en Babilonia.

"El propio rey Ciro sacó los objetos que el rey Nabucodonosor se había llevado del templo del Señor en Jerusalén y había colocado en el templo de sus dioses.
Ciro le ordenó a Mitrídates, el tesorero de Persia, que contara esos artículos y se los entregara a Sesbasar, el líder de los desterrados que regresaban a Judá.
La siguiente es una lista de los artículos que se devolvieron:

tazones de oro 30
tazones de plata 1.000
recipientes de plata para quemar incienso 29
copas de oro 30
copas de plata 410
otros artículos 1.000
En total eran 5.400 artículos de oro y de plata. Sesbasar los llevó todos consigo cuando los desterrados se fueron de Babilonia hacia Jerusalén."

ESDRAS 1: 7 - 11

El Arca del Pacto tenía las tablas de la ley entregadas por Dios a Moisés en el Monte Sinaí. El Arca residía en el Lugar Santísimo del templo.

No haya mención de que el arca se llevase a Babilonia, y ni siquiera figuró en la lista de los artículos que se sacaron del templo, ni se mencionóa que fuese devuelta y colocada en el templo que reconstruyó Zorobabel ni que se reemplazase por otra.

No se ha llegado a saber cuándo desapareció ni en qué circunstancias.

Jeremías predijo el tiempo en que el arca del pacto ya no existiría, pero indicó que no se la echaría de menos y que no perjudicaría a los adoradores de Dios el no tenerla.

Por entonces (515 a.C.), ya había muerto Ciro II el Grande. Sucedió que en el 530 a. C., él emprendió una campaña contra los masagetas, confederación de pueblos nómadas iranios que vivió en las estepas de Asia Central entre el mar de Aral y el mar Caspio durante la antigüedad, en partes de lo que hoy forman los estados de Turkmenistán, Afganistán, oeste de Uzbekistan, y sur de Kazakstán.

Al partir, Ciro dejó a su hijo Cambises II como heredero, con el título de rey de Babilonia.

Después de una primera batalla, el ejército de los masagetas se emborrachó una noche y los persas aprovecharon para apresar al hijo de la reina Espargapises y muchas tropas.

Para vengar esta afrenta, y el suicidio de Espargapises, la reina Tomiris, superando en número a los persas, derrotó a Ciro, quien murió en el combate. Ella hizo llenar de sangre un odre y sumergió la cabeza del rey, exclamando: «¡Ahora, según te amenacé, te hartaré de sangre!».

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