EL TESTIMONIO DE JÜRGEN KLOPP

“La vida consiste en hacer que los lugares por donde pasamos sean mejores”

Jürgen Klopp es el entrenador de moda en el fútbol profesional. Nunca tuvo en su equipo a un Lionel Messi, tal como Pepe Guardiola, pero ha construído planteles victoriosos en base al trabajo con los jugadores, la instalación de la solidaridad en el equipo y el reclamo de nunca perder de vista que es un juego. Pero, además, Klopp es un cristiano devoto, que instala sus principios por donde va.

En la inglesa Premier League, uno de los torneos de fútbol profesional más competitivos del mundo, muchos sospechan la devoción cristiana del entrenador Steve McClaren, del Newcastle United, quien en el pasado también entrenó a la selección nacional. Sin embargo, McClaren nunca habló en alguna entrevista que le hicieron acerca de sus creencias espirituales. Cada uno practica su fe como desea y puede pero lo de McClaren fue apuntado en algunas publicaciones.

Diferente el caso de Carlo Ancelotti, ex entrenador de Real Madrid, Bayern Múnich, AC Milan, Paris Saint-Germain y ahora en el Nápoli: "Creo en Dios y rezo, por asuntos personales, no por fútbol. Creo que Dios tiene mejores cosas que hacer."

Pero el caso más conocido es el de Jürgen Kloos, entrenador del Liverpool Football Club, flamante campeón de la Champions League, y finalista por 2do. año consecutivo del torneo más famoso del mundo: "Ser creyente, pero no querer hablar de eso, no sé cómo funcionaría. No me lo imagino. Si alguien me pregunta sobre mi fe, yo doy información. Pero no porque pretenda ser un misionero sino porque cuando me miro a mí y a mi vida -y me tomo tiempo para eso todos los días-, siento que estoy en buenas manos. Y me parece una pena que otras personas carezcan de este sentido de seguridad, que probablemente buscarían si supieran que existe", le confesó cierta vez al periódico Frankfurter Rundschau.

Poderoso testimonio de un personaje famoso, líder de grupos humanos, ejemplo para muchos simpatizantes del fútbol en varios países y admirado por los medios de comunicación deportivos globales.

Jürgen llevaba dos semanas como nuevo entrenador del Liverpool, cuando le dijo al legendario ex jugador Gary Lineker, quien lo entrevistó para BT Sports: "Soy cristiano, tengo que decirlo, y creo en Dios".

Cuando era joven, Jürgen quería ser médico pero era mal alumno, y creía que carecía de la inteligencia que él imaginaba imprescindible para convertirse en médico. El director del colegio, muy preocupado, le dijo: "Espero que funcione lo tuyo con el fútbol porque, de lo contrario, estarás en problemas".

Y resultó que él estuvo en problemas porque no era tan dotado para el fútbol como él creía. No logró ingresar al Eintracht, tal como era su anhelo. Entonces, la única oportunidad que surgió fue Fußball und Sportverein Mainz 05, de la 2da. División alemana. Cuando Klopp había intentado ingresar al Eintracht dijo jugar de centrodelantero pero cuando consiguió trabajo en el Mainz 05 fue como defensor lateral derecho, un cambio tan grande como llamativo. Tuvo que aprender a convivir con la realidad. Comprendiendo sus limitaciones decidió estudiar Ciencias del Deporte en la Universidad Goethe, en Frankfurt am Main (Fráncfort del Meno).

No le resultó para nada fácil llegar a jugador titular. Ya tenía 23 años, una edad infrecuente porque los jugadores talentosos llegan mucho más jóvenes. Pero su ascenso coincidió con los planes del entonces entrenador del Mainz 05, Wolfgang Frank, quien intentaba instalar una cultura diferente en el club, imitando al entrenador de moda en Europa, Arrigo Sacchi: sin líbero, marcando en zona y una formación 4-4-2, revolucionario para el fútbol alemán.

De pronto, Jürgen encontró un rol: él fue la prolongación de Frank dentro del campo de juego. Y descubrió que en el juego colectivo podía ocultar sus limitaciones individules.

Desde entonces, lo colectivo por sobre lo individual es un concepto central en su filosofía de juego y de vida. Además de reivindicar el cristianismo en su vida, Jürgen adhiere a la solidaridad y defiende el Estado de Bienestar.

Mainz 05, según su relato, "nunca había puesto un pie en la Bundesliga. En aquellos días, si nadie te quería, se decía: 'Hmmm, tal vez puedas probar Mainz'. Durante 11 años lucharon contra el descenso hasta los últimos días de cada temporada y sólo cuando estaban seguros que no perderían la categoría, se decidía contratar por los próximos 12 meses. Eso fue presión. Creo que mi vida me enseñó a lidiar con la presión. Siempre la tuve. Es bueno. En eso deben educar a sus hijos. Uno piensa: "¿Cómo puedo crear una situación para que aprendan eso?" No es posible. Yo llegué con mucha suerte y compañeros fantásticos. Personajes sensacionales a mi alrededor. Éramos futbolistas promedio, pero peleábamos".

A diferencia de otros deportistas de alta competención, Jürgen aprendió desde las viscisitudes no desde el esplendor que disfruta la élite del fútbol profesional. Es una escuela diferente pero que permite una comprensión más amplia de la realidad.

Cuando era niño, su abuela lo llevaba a la iglesia, y le hacía orar antes de acostarse a dormir. Klopp nunca estaba seguro del motivo por el que debía ir a la iglesia, pero sí observaba que cuando su padre -un vendedor itinerante, ausente durante toda la semana- regresaba a casa, nunca estaba enojado, sin importar lo que hubiera ocurrido en el ínterin. Su padre, Norbert Klopp, era creyente.

Su madre Elisabeth solía preguntar a Jürgen, cuando él se portaba mal: "¿Qué pasa si Dios te ve haciendo eso?".

Instruye al niño en su camino, y de grande no se apartará de él. Pero él dijo que no fue la oración en una iglesia lo que lo hizo cristiano sino aplicar el sentido común. Él se hizo creyente ya adulto. Su devoción le concedió valores, identidad, equilibrio y confianza en alcanzar sus objetivos.

Un día, Jürgen pensó que debía haber algo "que nos mantenga a todos en línea, y encontré mi propia manera de creer. Nadie me empujó en esa dirección. Cuando lo intentaron, sólo me me empujaron en la dirección equivocada, hasta que yo, sin consejo de nadie, encontré el camino de regreso” (a aquello que intentaban enseñarle sus padres y su abuela).

"Yo diría que nuestra misión es hacer que nuestro minúsculo pedazo de tierra sea un poco más bonito", dijo en 2007 al diario a Westdeutsche Zeitung. "La vida consiste en hacer que los lugares por donde pasamos sean mejores, en esforzanos al máximo en lo que hacemos. En amar y ser amado."

Klopp ha dicho que el éxito en el fútbol no es lo más importante en su vida: "El problema es que soy cristiano. Eso [en sí mismo] no es un problema, pero sí lo es creer que otras personas también pueden tener éxito, no sólo yo debo tener éxito. Pero si me preguntas sobre el Liverpool, me gustaría celebrar algo cada temporada".

Jürgen no cree en el triunfo a cualquier precio. Tampoco en perder la noción de qué trata el fútbol: "Yo intento hacer cada día lo mejor. Hacer lo mejor no es disfrutar cada día como si fuera el último, celebrar, beber o lo que sea, porque mañana podría ser el final. No, no. Hacer lo mejor es intentar que éste sea un lugar mejor. Creo que es posible intentar que la gente aprecie que estás presente, y que eso es mejor a si no estuvieras. Así es como entiendo la vida. Y eso es lo que trato de hacer con un equipo de fútbol, por supuesto, porque estamos muy a menudo juntos. Y nosotros tenemos que trabajar duro. Pero necesitamos saber que lo que estamos haciendo es un juego, comenzó como un juego y sigue siendo un juego. A veces pareciera que es trabajo. Y eso no está bien. Y es lo que trato de llevar a un club. Hasta ahora, fue bastante exitoso."

Cuando él se retiró como jugador tenía 33 años y las opciones eran difíciles: "No tenía dinero en mi cuenta bancaria. Siempre me había alcanzado para sobrevivir pero nada más. Así que me pregunté "Bien, ¿qué estaremos haciendo ahora?"

El Mainz 05 estaba en una situación difícil y le ofrecieron que sucediera a Frank, una oportunidad para comenzar de nuevo y para aportar sus principios.

"Así es como entiendo el fútbol: ¿Quieres formar parte de un equipo? Debes comportarte como parte de un equipo. No puedes tener todos los beneficios de ser parte de un equipo y luego comportarte como una estrella individual. Si quieres hacer eso, juega a los dardos", reflexionó.

Otra definición: “Lo principal en el juego es fortalecerse mutuamente. Así es como entiendo la vida, pero en un equipo de fútbol es especialmente así. Ayuda a tu compañero a ser lo mejor que puedas y él te ayudará a ser el mejor. Ser egoísta siempre es más fácil que ser desinteresado. Es un doble trabajo, preocuparse por ti y por otro."

Su fe religiosa lo lleva a otra experiencia: “Ser cristiano me da algunas reglas. Ser protestante es bueno, deja algunas puertas abiertas. [La fe] me da muchas cosas. Siempre me interesé por la gente, toda mi vida. No soy entrometido. Soy un buen oyente y me gusta mucho escuchar que la gente me cuenta su historia".

"Él suele invitar a más de uno a sentarse con él, a compartir una cerveza. Él logra que ellos lo reconozcan como uno propio. Tiene los pies en la tierra porque recuerda de dónde viene", sostuvo Jamie Carragher, un simpatizante histórico de los "reds", tal como se conoce a los simpatizantes del Liverpool.

Klopp: “Jesucristo es la persona más importante en la historia. Para mí, es una respuesta fácil. Resulta que Jesús vino al mundo con una misión clara, nada fácil de alcanzar. Al final [de su vida], se llevó los pecados de todos y por eso fue clavado en una cruz. Fue el acto más grande que nunca se logró, porque entonces cambió todo. Ya no tenemos que hacerlo [pagar por nuestros pecados] y esto es un gran consuelo".

"Todos estos muchachos realmente agradables que conozco semana tras semana en los partidos o, en algunos casos, en el entrenamiento, tienen una cosa en común: han notado, en alguna etapa de sus carreras deportivas, que debería haber algo más en la vida que el campeonato y el descenso. Quienes lo descubren, relatan cómo una relación con Dios ha cambiado su perspectiva", dijo, y muchos inevitablemente piensan en el arquero que él eligió para esta temporada campeona, el brasilero Alisson Becker, por el que Liverpool desembolsó a 75 millones de euros al AC Roma. El arquero más caro de la historia es un creyente devoto.

En un artículo sobre su fe y el competitivo deporte en el que se gana la vida, Klopp escribió: "Para responder a esta pregunta de una vez por todas: aunque no hay un Dios del fútbol, creo que hay un Dios que nos ama a los humanos, tal como somos, con todas nuestras peculiaridades. ¡Y es por eso que creo que él también ama el fútbol! Pero tenemos que marcar nuestros propios goles".

Klopp fue consultado acerca de su mayor ambición, que el entrevistador suponía era ganar con el Liverpool: "Mi trabajo es hacer todo lo posible para ayudar al equipo a tener el mayor éxito posible. No estoy buscando ser recordado en 50 años o lo que sea. Me encanta lo que hago, creo que tengo un equipo fantástico y eso es todo lo que necesito para ser una persona feliz. Respeto mucho el deseo de todas las personas y los jugadores, y puedo ser parte de ese sueño. Pero no es por mí al final, es por la gente. ¿Que pensarán de mi? No me interesa que me juzguen. Dios me juzga y eso es lo único que me interesa. Lo que otras personas dicen de mí no podría interesarme menos".

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