Obispos alemanes presionan al Vaticano para abrir la Iglesia a las sacerdotisas

papa Francisco
El Papa, tras designar una nueva comisión de estudios sobre el diaconado femenino, espera difundir el Motu Proprio "Spiritus Domini", que institucionalice una práctica ya autorizada: las mujeres pueden leer la Palabra de Dios durante las Misas o realizar un servicio de altar, tales como lo hacen los monaguillos o dispensadores de comunión.

El papa Francisco cambió el Código de Derecho Canónico y abrió dos ministerios a las mujeres:

  • el Lectorado y
  • el Acólito,

que se refieren a la lectura durante las liturgias y al servicio en el altar.

Sin embargo, Domenico Agasso, especialista en temas vaticanos -de hecho, él escribe en Vatican Insider, un suplemento del diario italiano La Stampa-, explicó que esta acción de Jorge Bergoglio no significa la ordenación sacerdotal femenina, es decir, sacerdotisas.

«Y así será difícil frenar los intentos de vuelo «doctrinario» hacia adelante que se están llevando a cabo, especialmente en la Iglesia Católica alemana. A pesar de las diversas concesiones del Vaticano, muchos obispos en Alemania están acelerando su extenso Sínodo interno (que comenzó hace un año y durará otro año) para iniciar reformas en temas altamente sensibles y tabúes: sacerdotes casados, apertura a las parejas homosexuales y puestos de alto nivel accesibles para mujeres también, e introducción de diaconisas

Las mujeres sostienen gran parte del alcance de la Iglesia Católica y cómo será su integración en el siglo 21 es un tema muy complejo, tal como sucede en otros cultos.

La situación es muy contradictoria porque en la Curia conservadora la concesión de Francisco le valió una fuerte campaña viral adversa que afirmaba que él se aprestaba a renunciar en el inicio del año 2021, para convertirse en otro Papa emérito. A su vez, esa concesión no calmó a los obispos alemanes.

El jefe de los prelados germanos, monseñor Georg Bätzing, párroco de Limburgo, en una entrevista que le concedió al periódico Herder Korrespondenz, reclamó abrir «el ministerio sacramental a las mujeres«, por lo tanto, al menos, habilitar el diaconado a las mujeres pero posiblemente también el sacerdocio femenino, y «bendecir a las parejas entre personas del mismo sexo» en forma «visible y pública«.

A estos hay que añadir diversas declaraciones de otros prelados alemanes que avanzan hacia la «normalización» del enfoque de la homosexualidad en la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Estas progresivas presiones desde Berlín reclaman la atención de monseñores y cardenales en el Vaticano, atemorizados por los fantasmas de un enfrentamiento abierto y una brecha que podría anticipar escenarios muy traumáticos, «degenerando en una iglesia nacional alemana«, tal como temen varios prelados teutónicos, y el listado incluye al cardenal arzobispo de Colonia, Rainer Maria Woelki.

Ex monaguillo, ex integrante del coro parroquial, ex organista, Georg Bätzing fue nombrado obispo de Limburgo por el papa Francisco. Desde el 3 de marzo de 2020 es presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.

Cartas van y cartas vienen

Los prelados alemanes pretenden que el sínodo sea «vinculante«, es decir que lo que se decida se refleje en decisiones inmediatas, tal como si la Iglesia alemana fuera autocéfala.

Temas clave:

  • «Autoridad, participación y separación de poderes»;
  • «Moralidad sexual»;
  • «Forma de vida sacerdotal»;
  • «Mujeres en los ministerios de la Iglesia«.

Esto resultaría en una quita al Vaticano de su poder decisorio sobre estos temas, y luego podría llevar a la Iglesia Católica Apostólica Romana a otras reivindicaciones locales que tienen alcance universal. Es un escenario muy alejado del poder único que siempre tuvo todo pontífice. Ahora, quizás, puede entenderse el significado de la polémica Infabilidad papal.

En junio de 2019, el Papa envió una carta a los obispos alemanes pidiendo unidad. Y les solicitó «caminar juntos«.

Tanto el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, como monseñor Filippo Iannone, presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, han insistido en que no son válidas semejantes decisiones de un Sínodo local.

Marc Ouellet es un cardenal canadiense. Con la renuncia de Benedicto XVI, él fue considerado papable pero en el cónclave de 2013 se impuso con facilidad Jorge Bergoglio. Es el Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Ouellet habla correctamente seis lenguas: francés, inglés, español, portugués, italiano y alemán.

El Papa, tras designar una nueva comisión de estudios sobre el diaconado femenino, espera difundir el Motu Proprio «Spiritus Domini», que institucionalice una práctica ya autorizada: las mujeres pueden leer la Palabra de Dios durante las Misas y/o realizar un servicio de altar, tal como lo hacen los monaguillos o dispensadores de comunión.

Hasta ahora, todo esto se hacía sin mandato, «en derogación de lo establecido por Pablo VI, quien en 1972 -recuerda Vatican News- al abolir las llamadas «órdenes menores», había decidido mantener el acceso a estos ministerios, reservado sólo a las personas de sexo masculino«.

Ahora la nueva formulación del canon dice: «Los laicos que tengan la edad y las habilidades determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal, pueden ser empleados de forma permanente, a través del rito litúrgico establecido, a los ministerios de lectores y acólitos«.

Por tanto, se suprime la especificación «masculino«.

Según el Pontífice, «para la Iglesia es urgente promover y conferir ministerios a hombres y mujeres«.

Sin embargo, no puedan convertirse en sacerdotisas.

«Con respecto a los ministerios ordenados, la Iglesia no tiene poder de ninguna manera para conferir a la ordenación sacerdotal de las mujeres«, fue una definición del polaco Karol Wojtyla o Juan Pablo II, que Francisco reivindica.

Francisco celebra la Misa de Pentecostés en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el domingo 31/05/2020, sin la presencia de público. Luego irá a la ventana de su estudio para recitar su bendición al mediodía a la multitud de abajo: una marca de la pandemia.

El revuelo

Nicole Winfield escribió en Religion News:

El papa Francisco cambió la ley de la iglesia el lunes 11/01 para permitir explícitamente a las mujeres hacer más cosas durante la misa, otorgándoles acceso al lugar más sagrado del altar, mientras continúa afirmando que no pueden ser sacerdotes.

Francisco enmendó la ley para formalizar e institucionalizar lo que es una práctica común en muchas partes del mundo: que las mujeres puedan instalarse como lectoras, leer el Evangelio y servir en el altar como ministras eucarísticas. Anteriormente, estos roles estaban reservados oficialmente a los hombres, aunque se hicieron excepciones.

Francisco dijo que estaba haciendo el cambio para aumentar el reconocimiento de la “contribución preciosa” que hacen las mujeres en la iglesia, al tiempo que enfatiza que todos los católicos bautizados tienen un papel que desempeñar en la misión de la iglesia.

Pero también señaló que al hacerlo, se hace una distinción entre los ministerios «ordenados», como el sacerdocio y el diaconado, y los ministerios abiertos a laicos calificados. El Vaticano reserva el sacerdocio para los hombres.

El cambio se produce cuando Francisco sigue bajo presión para permitir que las mujeres sean diáconos, ministros que realizan muchas de las mismas funciones que los sacerdotes, como presidir bodas, bautizos y funerales. Actualmente, el ministerio está reservado para los hombres, aunque los historiadores dicen que el ministerio fue realizado por mujeres en la iglesia primitiva.

Francisco ha creado una segunda comisión de expertos para estudiar si las mujeres podrían ser diáconos, después de que una primera no logró llegar a un consenso.

Los defensores de la expansión del diaconado para incluir a las mujeres dicen que hacerlo les daría más voz a las mujeres en el ministerio y el gobierno de la iglesia, al tiempo que ayudaría a abordar la escasez de sacerdotes en varias partes del mundo.

Los opositores dicen que permitirlo se convertiría en una pendiente resbaladiza hacia la ordenación de mujeres al sacerdocio.

Phyllis Zagano, quien fue miembro de la primera comisión de estudio del Papa, calificó los cambios como importantes dado que representan la primera vez que el Vaticano ha permitido explícitamente y a través del derecho canónico que las mujeres accedan al altar. Dijo que era un primer paso necesario antes de cualquier consideración oficial del diaconado de la mujer.

“Este es el primer movimiento que permite a las mujeres ingresar al santuario”, dijo Zagano. «Eso es algo muy importante».

Phyllis Zagano es una autora y académica estadounidense. Ha escrito y hablado sobre el papel de la mujer en la Iglesia Católica y es una defensora de la ordenación de mujeres como diáconos. 

Al señalar que los obispos han pedido durante mucho tiempo tal medida, dijo que abre la puerta a un mayor progreso. “No se puede ordenar como diáconos a menos que se instalen como lectores o acólitos”, dijo Zagano, profesor de religión en la Universidad de Hofstra.

Lucetta Scaraffia, exeditora de la revista de mujeres del Vaticano, sin embargo, calificó los nuevos cambios como una «trampa doble». Ella dijo que simplemente formalizan lo que es la práctica actual, incluso en las misas papales, al tiempo que dejan en claro que el diaconado es un ministerio «ordenado» reservado para los hombres.

«Esto cierra la puerta al diaconado para las mujeres», dijo en una entrevista telefónica, y calificó el cambio como «un paso atrás» para las mujeres.

Lucetta Scarafia es una periodista e historiadora italiana especialmente conocida por su defensa para que la Iglesia dé un trato igualitario a hombres y mujeres en todos los ámbitos.​

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