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Pablo de Tarso en el Areópago: La resurrección es el tema (3/3)

DE ATENAS A CESAREA MARÍTIMA
destacadas, Ensayos

En el discurso de Pablo de Tarso en el Areópago, de Atenas: La resurrección fue el tema. Para los cristianos es evidencia y esperanza, para los griegos, una locura.

TERCER ANGEL

viernes 11/09/2026
Resurrección
La Resurrección, inconcebible para los griegos, según la IA Grok.

En el discurso de Pablo de Tarso en el Areópago, de Atenas: La resurrección fue el tema. Para los cristianos es evidencia y esperanza, para los griegos, una locura.

Es una reflexión conocida, ingrata e ignorante, afirmar que hubo pocos ‘resultados’ de la predicación de Pablo de Tarso en el Areópago de Atenas. En verdad, debería sorprender que su testimonio sí hubiera provocado alguna conversión al cristianismo.

En general se considera que Pablo de Tarso fue rechazado por su mención de la resurrección, un concepto decisivo en el cristianismo -confirmación del poder y la gracia de Dios-, pero en lo que no creían los atenienses.

Sin embargo, esto es completamente falso.

areopago1
Localización del Areópago, la roca para procesos judiciales en Atenas.

Ya publicado:

Pablo en el Areópago, sede del ‘Círculo Rojo’ de Atenas (1/3)

Pablo de Tarso en el Areópago: Una batalla cultural en el 50 d.C. (2/3)


Los atenienses no eran materialistas ingenuos. En su doctrina colectiva tenían:

##inmortalidad del alma (la ‘psique‘ fue una idea revolucionaria defendida por filósofos como Sócrates y Platón);

##Elíseo (en días de Homero -siglo VIII a.C.-, refería a un paraíso terrenal en los confines del mundo occidental, reservado a los héroes de sangre divina y los protegidos de los dioses, quienes disfrutaban de una inmortalidad física. Pero, a partir del siglo V a.C., la visión del más allá se democratizó y el Elíseo se integró al Inframundo o reino de Hades como destino de los justos);

##cultos mistéricos (los misterios eleusinos fueron el culto mistérico más importante, dedicado a las diosas Deméter y su hija Perséfone): se guardaba un estricto juramento de silencio sobre lo que ocurría en el interior del Telesterion o salón de iniciación. Los participantes reclamaban la esperanza de una existencia feliz o un mejor destino tras la muerte, aliviando el temor a la mortalidad. Eleusis quedaba a 30 kilómetros de donde Pablo hablaba, y sus laminillas órficas de oro daban instrucciones prácticas al alma para orientarse bajo tierra;

##transmigración órfica (o ‘metempsicosis‘, doctrina mística fundamental introducida en el siglo VI a. C.), que proponía que el alma es inmortal y divina, pero se encuentra atrapada en una sucesión de cuerpos materiales como castigo y purificación; y

##transmigración pitagórica (doctrina que afirma que el alma es inmortal y que, tras la muerte del cuerpo físico, reencarna en un nuevo cuerpo, que puede ser humano, animal o vegetal, para purificarse.) Aunque el pitagorismo se originó en el sur de Italia, su introducción y evolución entre los atenienses -por Platón- tuvo un impacto profundo -Mito de Er- acerca de cómo las almas eligen su siguiente vida basándose en la sabiduría o los vicios de su existencia anterior.

Pero lo que Pablo anunciaba era diferente: el levantamiento de los cadáveres.

Para un auditorio formado en categorías platónicas, donde el cuerpo era la cárcel o la tumba del alma (‘sôma sêma‘), la salvación consistía en escapar de la materia.

Una resurrección corporal no era una buena noticia sino un regreso al calabozo. De ahí que la burla (‘echleúazon’, en Hechos 17:32) fue una reacción esperable.

pitagoras y platon
Grok (IA de SpaceX) creó esta imagen de Pitágoras y su divulgador, Platón.

2 escuelas

El historiador y médico cristiano Lucas menciona a epicúreos y estoicos (Hechos 17:18), y la resurrección choca con ambos, por razones opuestas.

Para el epicúreo, el alma es un compuesto atómico que se disgrega al morir; la muerte “no es nada para nosotros“.

Para el estoico, se trata de ciclos impersonales y de reabsorción del ‘pneuma‘ («soplo», «fuerza vital») individual en el ‘pneuma‘ universal, no de la reivindicación de un individuo con nombre propio.

Pablo les ofrece algo que

  • el epicúreo considera superstición; y
  • el estoico, un provincianismo: la historia entera de la Humanidad pendiente del juicio de un hombre concreto en un día fijado.

Apolo

El Areópago, donde estaba hablando Pablo, tenía su propia sentencia sobre el asunto.

En las ‘Euménides’, de Esquilo, en la escena en que Atenea inicia el tribunal del Areópago, Apolo declara que una vez que el polvo bebe la sangre del hombre muerto “no hay resurrección” —y usa el término ‘anástasis’, que retoma Pablo.

En cualquier caso, para cualquier ateniense culto, Pablo estaba negando, en ese lugar preciso, una de las líneas fundacionales del imaginario cívico-religioso de la ciudad.

atenea
Estatua de Atenea frente al Parlamento de Austria, en Viena.

La discusión por Anástasis

En Hechos 17:18 acusan a Pablo de anunciar “divinidades extranjeras” (‘xénon daimoníon’). Años después Juan Crisóstomo o Juan de Antioquía, sugirió que los atenienses presentes entendieron “Jesús y Anástasis” como una pareja divina. ¿Será cierto?

Cuidado: “Introducir divinidades nuevas” fue la acusación contra Sócrates, y el Areópago conservaba competencia en materia religiosa y moral.

Esto ya lo ha explicado TERCER ÁNGEL: la discusión nunca fue sólo académica.

Recapitulemos: Pablo avanza en terreno de los estoicos:

  • el altar al dios desconocido,
  • la crítica a los templos hechos por manos humanas,
  • la cita de Arato de Solos (“somos linaje suyo“)….

Pero luego realiza una ‘metanoia‘ (profundo cambio de actitud o de perspectiva que lleva a una transformación espiritual):

  • un día fijado, un juicio del mundo,
  • un varón designado, y
  • la resurrección como credencial.

Ahí ocurre el choque: el tiempo lineal semita, la particularidad histórica y la responsabilidad personal vs. el cosmos cíclico y la sabiduría como ascenso individual atenienses.

La reacción es triple, no doble

Hechos 17:32-34 registra 3 respuestas:

  • burla,
  • aplazamiento cortés (“te oiremos sobre esto en otra ocasión“), y
  • adhesión —conversión de Dionisio, miembro del propio tribunal, y Dámaris-.

Los atenienses discrepaban sobre la resurrección tanto como los judíos, aunque era diferente.

Pero el enfoque de Pablo discrepa con ambos.

La frase de Aquiles, en Odisea XI —”preferiría ser jornalero de un pobre en la tierra antes que rey entre los muertos“— explica a los atenienses: No es inmortalidad en sentido fuerte, es supervivencia degradada.

Para los epicúreos, el alma es un compuesto atómico que se disgrega (“la muerte no es nada para nosotros“, según la ‘Carta a Meneceo‘). Es más: Tito Lucrecio Caro dedica su libro III a demostrarlo.

En cuanto a los estoicos, ni siquiera se ponían de acuerdo entre ellos. Según Diógenes Laercio, Cleantes sostenía que todas las almas subsisten hasta la conflagración pero Panecio negaba cualquier inmortalidad.

Los platónicos afirmaban la inmortalidad del alma, con transmigración incluida; pero el cuerpo es lo que había que dejar atrás.

Todo ese pluralismo ateniense se despliega sobre una sola pregunta: ¿sobrevive el alma, y en qué estado?

La resurrección corporal no figuraba en el mapa ateniense. Los griegos tenían héroes divinizados (Heracles, Asclepio), tenían traslaciones y hasta a Asclepio fulminado por Zeus por levantar muertos: el retorno de un cadáver era una transgresión mítica del orden cósmico, no una esperanza.

Pablo de Tarso y los judíos

Del lado judío, el desacuerdo sobre la resurrección era dentro de un marco compartido: un Dios que actúa en la historia y que juzgará.

Los saduceos negaban la resurrección —y, según Hechos 23:8, también rechazaban ángeles y espíritus—, apoyados en que no había mención de eso en el Pentateuco.

Los fariseos sí la afirmaban. Por ejemplo, Daniel 12:2 habla de resurrección corporal.

En Hechos 23:6-10, Pablo lanza la palabra “resurrección” ante el Sanedrín y la asamblea se parte en 2.

  • En Jerusalén, la resurrección divide: quienes la esperan vs. quienes la niegan.
  • En Atenas: quienes se burlan vs. quienes aplazan cortésmente vs. quienes creen.

Cesárea Marítima

Es tradicional leer el episodio del Areópago como la gran experiencia fallida de Pablo con la filosofía griega.

Sin embargo, Lucas no lo censura ni lo presenta como error, Al fin de cuentas, Pablo sale del Areópago por su cuenta y no es expulsado —a diferencia de Tesalónica y Berea—, y él se va a Corinto.

En la carta que le escribe después a los corintios aparece: “¿Cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos?” (1 Corintios 15:12). La objeción griega ya no viene de afuera, se instaló adentro de la comunidad cristiana.

Lo interesante es que los corintios no negaban que Jesús hubiera resucitado sino que cuestionaban la resurrección corporal futura de los creyentes: “¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vienen?” (15:35).

herodes
Los Herodes de la Biblia.

El tema reaparece 9 años después en Cesarea Marítima. El procurador romano en Judea, Porcio Festo, quien había sucedido a Antonio Félix, le cuenta al rey Herodes Agripa II, que un tal Pablo que tiene en una celda, ha apelado al emperador Nerón ante el acoso de los judíos (Hechos 26: 6-8):

“—Aquí hay un hombre —dijo— a quien Félix dejó preso. Cuando fui a Jerusalén, los jefes de los sacerdotes y los demás dirigentes judíos presentaron una denuncia contra él y pidieron su condena. Les contesté que no es norma legal romana condenar a un acusado sin previo careo con sus acusadores y sin darle oportunidad para defenderse de los cargos. Vinieron entonces aquí y, al día siguiente, sin demora alguna, ocupé mi puesto en el tribunal y ordené que trajeran a ese hombre. Pero cuando los acusadores tomaron la palabra, no presentaron cargo alguno de los que yo esperaba. Todo se reducía a ciertas discrepancias concernientes a su religión y acerca de un tal Jesús, que está muerto y del que Pablo afirma que vive.”

Herodes Agripa II, nacido en Roma, Italia, en el año 27 d. C. pero educado según el conocimiento griego, reclama ver a Pablo.

Pablo le cuenta a Herodes Agripa II:

Ahora, sin embargo, estoy siendo procesado porque espero en la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados; promesa cuyo cumplimiento aguardan esperanzadas nuestras doce tribus, mientras rinden culto a Dios día y noche sin cesar. Por tener esta esperanza, me acusan los judíos, rey Agripa. ¿Les parece a ustedes increíble que Dios resucite a los muertos?“.

Es el paralelo más exacto con Atenas.

Pero he contado con la protección de Dios hasta el presente, y no ceso de dar testimonio a pequeños y grandes, afirmando únicamente lo que tanto los profetas como Moisés predijeron que había de ocurrir: a saber, que el Mesías tenía que padecer, pero que sería el primero en resucitar de la muerte para anunciar la luz tanto al pueblo judío como a las demás naciones.”

Y Porcio Festo lo interrumpió a los gritos: “Estás loco, Pablo; las muchas letras te llevan a la locura” (Hechos 26:24): otra vez la burla ateniense, traducida al registro romano.

En esta ocasión, Pablo elige la sobriedad, virtud cardinal griega:

“No estoy loco, nobilísimo Festo. Los argumentos que presento son verdaderos y razonables. El rey está versado en estos temas, y a él puedo hablarle con plena confianza. Tengo la convicción de que no desconoce ningún detalle de todas estas cosas, ya que han acontecido a la vista de todos. ¿Acaso, rey Agripa, no crees en lo que dijeron los profetas? Estoy seguro de que sí crees.

—¡Por poco me convences para que me haga cristiano! —contestó Agripa—.” (Hechos 26:28).

Tal como en Atenas, burla (Festo), postergación (Agripa), en Cesarea Marítima sí faltó el 3er. grupo.

"Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."

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