miércoles 25 noviembre, 2020
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Polémica por las finanzas de los mormones

En varios países las organizaciones religiosas no pagan impuestos. El destino de sus recursos provoca debates, críticas y reclamos de transparencia. Algo similar sucede con las organizaciones no gubernamentales en general, pero en el caso de las religiones, a causa de sus propósitos relacionados con las conductas de las personas, las exigencias son mayores. Lo que les sucede a los mormones no se circunscribe a ellos pero es muy interesante la cuestión de que no ocurrirían las sospechas, tal vez, de informar todo en tiempo y forma.

El Servicio de Impuestos Internos​ (en inglés, Internal Revenue Service o IRS) es el organismo encargado de la recaudación fiscal y el cumplimiento de las leyes tributarias en USA, una agencia encuadrada en el Departamento del Tesoro, creada en julio de 1862, durante la Guerra Civil, a instancias del presidente Abraham Lincoln, cuando el Congreso la llamó Oficina del Comisionado de Impuestos Internos (Commissioner of Internal Revenue).

La autoridad impositiva también ofrece recompensas a quienes denuncien evasiones cometidas por otras personas o empresas, que le permitan al IRS incrementar su recaudación.

Un caso famoso que ayuda a ilustrar esta afirmación: En 2007, Bradley Birkenfeld, acusado de conspiración y fraude bancario por no revelar información sobre uno de sus clientes cuando era ejecutivo del banco suizo UBS, y sentenciado en 2009 a 40 meses en prisión y una multa de US$ 30.000, recibió US$ 104 millones de la IRS Whistleblower Office (la oficina de informantes del organismo impositivo), que era la proporción que le correspondía del dinero recuperado gracias a su información.

Birkenfeld fue calificado por la cadena televisiva NBC como “el informador financiero más importante de todos los tiempos”, y luego escribió su autobiografía titulada 'Lucifer's Banker: the Untold Story of How I Destroyed Swiss Bank Secrecy' (El banquero de Lucifer: La historia no contada de cómo destruí el secreto bancario suizo).

En diciembre 2019, una denuncia similar a la de Birkenfeld ha apuntado contra la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Un exadministrador de inversiones denunció ante la IRS Whistleblower Office que la Iglesia Mormona habría acumulado cerca de US$ 100.000 millones provenientes de fondos libres de impuestos que debían destinarse a causas benéficas, según una copia de la queja obtenida por el diario The Washington Post.

Instalaciones y templo de los mormones en el centro de Salta Lake City, Utah, USA.

El denunciante que reclama su recompensa se llama David A. Nielsen, mormón de 41 años que trabajó hasta septiembre 2019 en una compañía llamada Ensign Peak Advisors, Inc., ubicada cerca de sus oficinas en Salt Lake City, y que depende de la división de finanzas de la Iglesia,

El documento confidencial, recibido por el IRS el 21/11/2019, acusó a los líderes mormones de engañar a sus feligreses y probablemente evadir reglas fiscales federales, al apropiarse del excedente de donaciones en lugar de usarlo para labores de caridad. En USA, las organizaciones religiosas están exentas de pagar impuestos sobre sus ingresos.

El caso ha provocado conmoción porque podría provocar un reclamo de revisión de las contabilidades de todas las organizaciones religiosas.

Avatares

El escándalo sucede justo cuando la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se ha embarcado en una cuidadosa redefinicion de su marca, intentando que a sus seguidores no se les llame más 'mormones' o que en USA este culto sea llamado LDS (por Last Days Saints, Santos de los Últimos Días, o SUD, en español).

La institución prefiere que la gente utilice el nombre completo y que, cuando sea necesaria una referencia más corta, se utilice solo "la Iglesia" o "Iglesia de Jesucristo", según un manual de estilo que acaba de difundir.

La palabra "mormón" sólo se utilizaría en el caso de nombres propios, como el Libro de Mormón, texto fundacional de esta religión.

'El Libro del Mormón', texto central de la Iglesia de Jesucristo de
los Santos de los Últimos Días, más importante que la Biblia para este culto.

Otro desafío que acomete la denominación religiosa con sede en Salt Lake City (Utah) es abandonar Boy Scouts of America, retirando más de 400.000 niños y adolescentes que traslada a un nuevo programa global propio de campamentos y actividades al aire libre, sin uniformes ni metas deportivas, enfocado en la religión y el desarrollo espiritual.

Wayne Perry, un mormón que fue presidente de Boy Scouts of America e integra su junta nacional, dijo que Boy Scouts perderá entonces 18% en su membresía juvenil, cayendo por primera vez desde la 2da. Guerra Mundial por debajo de los 2 millones pero lo entiende porque más de la mitad de los mormones viven fuera de USA y Canadá.

Luego, Boy Scouts of América abrió sus brazos a los jóvenes homosexuales, voluntarios adultos, niñas y niños transgénero, distanciándose del ideario mormón: "La realidad es que realmente no los dejamos; de alguna manera nos dejaron", dijo el líder M. Russell Ballard.

Es un momento difícil para los Boy Scouts, enredados en litigios costosos por abusos sexuales iniciados por hombres que utilizan las nuevas leyes de Nueva York, Nueva Jersey, Arizona y California que facilitan la denuncia de víctimas de abusos para buscar indemnizaciones.

Boy Scouts of America no descarta la posibilidad de declararse en quiebra.

La evasión

Consultado sobre lo publicado por el Post, el vocero de los mormones, Eric Hawkins, dijo en un comunicado: "La Iglesia no provee información sobre transacciones específicas o decisiones financieras."

Ensign Peak Advisors, Inc. está registrada como una organización de apoyo y servicios auxiliares a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Según la denuncia, en 22 años Ensign Peak Advisors no ha distribuido dinero en causas benéficas, origen de sus US$ 100.000 millones.

El statu-quo jurídico le permite operar como una organización sin fines de lucro y recaudar dinero libre de impuestos. La exención requiere a Ensign operar exclusivamente con propósitos religiosos, educacionales o de alguna forma de caridad; una condición que, según Nielsen, no se cumple.

En la declaración jurada que él presentó bajo penalidad de perjurio, el excolaborador pide a la IRS que quite a la compañía su condición exenta de impuestos y alerta que podría adeudar miles de millones en impuestos.

Según Nielsen, en 22 años Ensign Peak Advisors no ha distribuido dinero en causas benéficas, origen de sus US$ 100.000 millones.

La negativa

"Las acusaciones que están circulando están basadas en una perspectiva angosta e información limitada", dijo la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en un comunicado.

Autoridades mormonas aseguraron que la mayoría de los fondos son utilizados de manera inmediata para satisfacer las necesidades, incluyendo más templos, educación, trabajo humanitario y esfuerzos misionarios. Sin embargo, una porción es "guardada metódicamente a través del manejo financiero sabio y la construcción de una reserva prudente para el futuro".

Este principio financiero, alegan, está en las enseñanzas de sus textos sagrados.

"La Iglesia cumple con todas las leyes que se aplican a nuestras donaciones, inversiones, impuestos y reservas. Continuamos dando la bienvenida a la oportunidad de trabajar con las autoridades para responder preguntas que ellos pudieran tener", agregó el comunicado

La ausencia de información financiera, la madre del problema.

Sin embargo, Peggy Fletcher Stack, del diario The Salt Lake Tribune, escribió:

"Para muchos de los más de 16 millones de miembros que tiene la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cuestión más amplia es cómo gasta sus enormes fondos la fe basada en Utah, y por qué no comparte esa información con sus adherentes."

Los debates sobre las finanzas de la Iglesia, explica Fletcher, vienen desde hace décadas.

Del otro lado, Peter J. Reilly, de la revista Forbes, la denuncia presentada por Nielsen no debería ameritar la atención del IRS.

"El argumento es que una fundación privada debería distribuir el 5% de sus activos. Ensign no es una fundación privada. Es un brazo auxiliar integrado a la Iglesia. Y no hay nada en la legislación tributaria que impida a las iglesias acumular riquezas."

Muy polémica la afirmación de Reilly, quien finalmente reconoció que hay una discusión posible sobre la falta de transparencia sobre las finanzas. Él mencionó que en foros de exmiembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días hay una cantidad de mensajes cuestionando la acumulación de riqueza.

La columnista Jana Riess, de la web Religion News Service, dijo que los mormones mantenían en secreto sus finanzas para evitar crítcas pero esta estrategia ha "abierto la puerta a más críticas."

Sam Brunson, profesor de Derecho Tributario Sin Fines de Lucro en la Universidad Loyola, de Chicago (Illinois) y devoto de la Iglesia mormona, dijo que si Ensign “es una organización de apoyo”, lo que significa que tiene autorización para hacer donaciones caritativas “proporcionales en alcance” a sus fondos, pero también es un “auxiliar integrado”, lo que significa que podría no tener que hacerlo. Una organización auxiliar integrada puede eludir legalmente el pago de impuestos al ser una organización sin fines de lucro.

Supongo que el IRS probablemente no hará nada”, afirmó Brunson.

Brunson le reconoció a CNN que “hay algunos dolores y cuestionamientos” entre sus amigos feligreses, preocupados por aquellos que no pueden pagar el diezmo (10% de sus ingresos) a una iglesia que supuestamente ya tiene mucho dinero ahorrado.

Brunson espera que la denuncia presentada provoque algunos cambios. Los miembros de la iglesia no son accionistas, sino partes interesadas, y es bueno que haya transparencia, opinó.

En su declaración, la Iglesia no mencionó la supuesta acumulación de US$ 100.000 millones, pero dijo: “Todos los fondos de la Iglesia existen por ninguna otra razón que no sea para apoyar la misión divinamente designada de la Iglesia”.

También es cierto que esa afirmación era previsible de parte de una institución a la que el IRS aún no le pidió los estados contables.

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En varios países las organizaciones religiosas no pagan impuestos. El destino de sus recursos provoca debates, críticas y reclamos de transparencia. Algo similar sucede con las organizaciones no gubernamentales en general, pero en el caso de las religiones, a causa de sus propósitos relacionados con las conductas de las personas, las exigencias son mayores. Lo que les sucede a los mormones no se circunscribe a ellos pero es muy interesante la cuestión de que no ocurrirían las sospechas, tal vez, de informar todo en tiempo y forma.

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