martes 27 octubre, 2020
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MEDICINA

Cesáreas: ¿por qué reemplazan cada vez más al parto natural?

Aunque la OMS recomienda que no superen el 15%, en el sector privado llegan a alcanzar el 70%. La sensación de control y seguridad es un factor decisivo aunque engañoso ya que aún no se conocen las consecuencias a futuro. Además está relacionado con la violencia obstétrica y el predominio del médico sobre la mujer.

Cesáreas: ¿por qué reemplazan cada vez más al parto natural? ¿Por qué alcanzan hasta un 70% si no reducen la mortalidad materna después del 10%?

Cesáreas: ¿por qué reemplazan cada vez más al parto natural?

La OMS estableció ya en 1985 que las cesáreas son procedimientos necesarios solamente en un 10% y 15% del total de nacimientos.

Sin embargoen América Latina supera el 23%y crece aproximadamente un 2% anual.

Inclusoen el sector privado argentino alcanza el 70%sin ninguna evidencia científica que fundamente la exigencia de tal porcentaje.

Los países que mejor cumplen las pautas de la OMS son Ucrania, Namibia, Guatemala y Arabia Saudita y en el caso contrario se encuentran Alemania, Egipto, Turquía y EE. UU.

La cesárea se considera comúnmente una alternativa simple y segura al parto natural, pero “puede ser técnicamente difícil por los consiguientes riesgos para la salud tanto de la madre como del feto” afirma la European Journal of Obstetrics and Gynecology and Reproductive Biology.

Al ser una cirugía, los riesgos son múltiples tanto para la mujer como para el bebé, a corto y largo plazo. Además las dificultades se acrecientan cuando se trata de personas con escaso acceso integral al sistema de salud.

A grandes rasgos se considera que está justificada cuando tiene el fin de “prevenir la morbimortalidad materna y perinatal”. Pero del lado opuesto, “no están demostrados los beneficios del parto por cesárea para las mujeres o los neonatos en quienes este procedimiento resulta innecesario”.

Así lo demostró una revisión de la OMS al encontrar que cuando la tasa se mantiene entre el 10% y 15% está directamente relacionada a menor posibilidad de muerte de la mamá y del y feto. Pero por encima de estos índices ambas variables dejan de estar asociadas.

Sensación de control y seguridad: los riesgos no visibles

A fines del 1800 la cesárea se realizaba como último recurso médico si la vida de la madre estaba en riesgo.

Hacia el siglo XX la práctica aumentó un 4% y para mediados de siglo el promedio se sostuvo en menos de 15% por varias décadas.Gracias a los avances de la medicina mejoró el control sobre la mortalidad y morbilidad materna.

Sin embargo, desde la década del 80 en adelante las cesáreas no justificadas han ido en aumento constante hasta llegar incluso al 70% actual en instituciones privadas.

A tal punto se extendió el fenómeno que se practica en embarazos de bajo riesgo. Es decir, que han seguido una evolución normal y sin antecedentes peligrosos.

Actualmente no están completamente claros los efectos a largo plazo de esta epidemia. Lo que sí se conoce son algunas consecuencias inmunológicas como alergias, asma, otras enfermedades respiratorias y autoinmunes, hasta diabetes.

Asimismo se relaciona a mayor morbilidad de la mujer debido al tratamiento antibiótico posparto. Y tiene una incidencia directa en una conformación débil de la microbiota intestinal del bebé.

En la cultura de la inmediatez en la que la sociedad se encuentra inmersa hoy en día, es complejo diferenciar las causas biológicas de las sociales.

De la misma forma, la necesidad de sentirse seguro y al control de las circunstancias tiene un papel protagonista en el proceso de gestación y parto.

Violencia obstétrica

La etimología de la palabra cesárea deriva del verbo latino caedere”, que significa cortar. Al término se le atribuye un extenso registro de personas que nacieron a partir de un corte en el vientre. En la historia incluso hay evidencias que se remontan a la sociedad Griega.

Con todo,al siglo XXI llega cargada de intereses en pugna.Por un lado el médico, del otro la institución y, relegado, el cuerpo de la mujer.

En la mayor parte del mundo las cesáreas son más rentables que los partos naturales. Al ser una intervención quirúrgica es generalmente planificada con anticipación y permite a los médicos realizar más en menos tiempo.

No obstante, no está dentro del código ético adaptar los procedimientos a conveniencia de dichos actores. En medio está la mujer y sus decisiones.

Por violencia obstétrica se entiendeaquella [violencia] que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”.

Al respecto, el Observatorio de Igualdad de Género de la Defensoría del Pueblo en Argentina publicó estadísticas relevadas por la agrupación Las Casildas, ya que no hay disponibles a nivel oficial. Según las encuestas: 

  • A  4 de cada 10 mujeres les hicieron sentir que ellas o sus bebes corrían peligro
  • 4 de cada 10 no se sintieron contenidas ni pudieron expresar sus miedos
  • 7 de cada 10 declararon no poder moverse libremente durante el trabajo de parto
  • A 7 de cada 10 les rompieron artificialmente la bolsa
  • 5 de cada 10 tuvieron partos inducidos
  • 7 de cada 10 no sabían qué practicas le realizaban al bebé ni pidieron su consentimiento
  • 4 de cada 10 no fueron informadas sobre la evolución del trabajo de parto

La misma organización autogestionada asegura que en la cuarentena la mitad de los partos fueron cesáreas. Situación que empeora el panorama aún más.

En respuesta, la OMS trabaja en la estrategia dedefender el rol de las tradicionales parteras.La atención personalizada, la seguridad y la experiencia de una mujer a otra han tenido una función social clave en la historia.

Del mismo modo pueden tener actualmente un rol crucial frente al problema de la violencia obstétrica.

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Aunque la OMS recomienda que no superen el 15%, en el sector privado llegan a alcanzar el 70%. La sensación de control y seguridad es un factor decisivo aunque engañoso ya que aún no se conocen las consecuencias a futuro. Además está relacionado con la violencia obstétrica y el predominio del médico sobre la mujer.

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