martes 27 octubre, 2020
Inicio Saludable La verdad de los edulcorantes (Parte I): ¿Son saludables?
ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA

La verdad de los edulcorantes (Parte I): ¿Son saludables?

Tras una larga historia de prohibiciones y aprobaciones, en el MERCOSUR se admiten y comercializan nueve reemplazos “intensivos” del azúcar. Se clasifican entre calóricos (nutritivos) y no calóricos (no nutritivos). Aunque están bajo continua investigación, al día de hoy no hay pruebas que la Ingestión Diaria Aceptable (IDA) genere daños en el cuerpo.

La verdad de los edulcorantes (parte I): ¿Son saludables? Un debate extenso y oportuno se esconde detrás del uso de estas sustancias, en un contexto que deja 4 millones de muertes anuales por obesidad.

La discusión comenzó hace más de 100 años cuando se descubrió la sacarina, el primer reemplazo sintético del azúcar. Pero hacia la década del 70 del siglo pasado se cuestionó su seguridad hasta prohibirse en Estados Unidos por considerarla cancerígena.

Sin embargo a fines de los 90 y principios del nuevo siglo se incorporó nuevamente por no contar con suficiente evidencia que indiquen su insalubridad.

La misma situación se replicó con el cilcamato, prohibido en 1969, pero actualmente aprobado en 50 países.

Durante las últimas décadas, tras el aumento del sobrepeso y enfermedades relacionadas como la diabetes, la ciencia ha incursionado en cada uno de los edulcorantes existentes para establecer cuáles son sus posibles daños al ser humano*.

Calóricos y no calóricos

Estrictamente la palabra edulcorante refiere a cualquier sustancia que endulza un alimento o bebida. Por eso el azúcar común (sacarosa) estaría dentro de este grupo, aunque comúnmente define a todos sus reemplazos.  

A grandes rasgos se diferencian en dos clases:

1) Los calóricos o nutritivos: incluyen a la azúcar de mesa, glucosa, fructosa, miel y dextrosa. También otros derivados como los polialcoholes, el sorbitol, manitol y el xilitol, que aportan menos carga calórica y usualmente se utilizan para dar cuerpo a las comidas y no únicamente como endulzantes.

2) Los no nutritivos o no calóricos: son entre 200 y 13.000 veces más dulces que los nutritivos. Por esta razón se los suele llamar edulcorantes intensivos. Pueden ser artificiales (sacarina) o naturales (esteviol).

En el MERCOSUR se admiten nueve intensivos: AcesulfameK, aspartamo, ciclamato, sacarina, sucralosa, neohesperidina, taumatina, glicósidos de esteviol y neotame.

La Sociedad Argentina de Nutrición explica que para los países integrados en dicha organización no existe un comité que evalúe cada sustancia, sino que se basan en los avances científicos de las Instituciones oficiales de Estados Unidos y Europa.

Con todo, si un producto contiene cualquiera de estos ingredientes, debe estar informado en el rótulo. Incluso en la mayoría de los países es obligatoria la indicación (por ejemplo en el Código Alimentario Argentino).

¿Son saludables?

La Ingestión Diaria Aceptable (IDA) es la cantidad de una sustancia que no deteriora la salud al ser consumida diariamente a lo largo de toda la vida. Se usa como pauta para indicar el nivel de toxicidad  y se mide de acuerdo al peso corporal del consumidor.

Esta información de cada uno de los tipos de edulcorantes es difundida por organizaciones como la OMS.

Al presente no existe suficiente evidencia científica que demuestre que la IDA, o menores dosis de los reemplazos del azúcar, sean perjudiciales. Además, múltiples estudios demuestran que en general las personas no suelen sobrepasar el límite permitido**.

No obstante, la Sociedad Argentina de Nutrición afirma que “el incremento de estos aditivos en determinados productos, especialmente bebidas refrescantes, y un consumo cada vez mayor por parte de la población, puede comprometer los niveles de ingesta diaria”.

Al respecto la OMS descubrió que tampoco hay fundamento para recomendar a los edulcorantes como beneficiosos para la salud. La única ganancia es la disminución de peso a corto plazo pero el agua y las comidas no edulcoradas siguen siendo mejores opciones para evitar el azúcar.

Por ejemplo, desde el año 2000 en Estados Unidos aumentó un 54% el consumo de estos productos en adultos y entre los niños llegó hasta un 200%, sobre todo por la ingesta de gaseosas y otras bebidas.

En definitiva, el consejo nutricional es informarse de lo que contienen los productos que se consumen y en el caso de los edulcorantes, consumirlos moderadamente para no correr el riesgo de exceder la IDA.

Además, recordar que aunque una comida no contenga azúcar común no quiere decir que sea dietética y beneficiosa. Al contrario, esta creencia puede llevar a aumentar las porciones y por ende, aumentar de peso.

Otros debates para las siguientes entregas:

-¿Son cancerígenos?

-¿Elevan o disminuyen el nivel de glucosa en sangre?

-¿Crean adicción por lo dulce?

-¿Dañan la microbiota intestinal?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Tras una larga historia de prohibiciones y aprobaciones, en el MERCOSUR se admiten y comercializan nueve reemplazos “intensivos” del azúcar. Se clasifican entre calóricos (nutritivos) y no calóricos (no nutritivos). Aunque están bajo continua investigación, al día de hoy no hay pruebas que la Ingestión Diaria Aceptable (IDA) genere daños en el cuerpo.

- Advertisment -

más leídas

Francisco reenfoca las relaciones LGBTQ y reclama una ley de uniones civiles

En la web oficial del Vaticano, no apareció entre las noticias de portada. No hacía falta porque ya estaba en las páginas...

Negligencia sanitaria y ambiental: un mal erróneamente llamado “religioso”

El año 2020, hasta ahora, ha sido un catalizador de reflexiones y opiniones sobre la responsabilidad individual de cada habitante del mundo...

Fratelli Tutti: entre la historia olvidada y el presente eludido

El 3 de octubre de 2020, junto a la tumba de San Francisco, en la ciudad italiana de Asís, el papa Francisco...

Durísima competencia Trump vs. Biden por el votante católico

En el diario The Washington Post, Matt Wiser describe la situación: "La lucha para ganarse a los votantes católicos...
Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.