sábado 5 diciembre, 2020
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HÁBITOS DE SALUD

Es tiempo de pensar en una vida tecnológicamente sana

Luego de años de pantallas inmiscuidas en la vida, o de vidas inmersas en las pantallas, es urgente reposicionar el foco en la salud, sobre todo tras las lecciones que deja la pandemia. Es también momento de arriesgarse a ubicar a las redes sociales en el banquillo de los acusados y dictarles la sentencia adecuada.

Es tiempo de pensar en una vida tecnológicamente sana

La pandemia de COVID-19 ha dejado algo muy claro: la vida moderna está completamente mediada por pantallas, ahora aún más que siete meses atrás.

Por eso, no hay mejor momento para pensar (¿y planificar?) una vida tecnológicamente sana. Pensar una cotidianeidad que incluya pantallas pero queno sean la única forma de conectar e interactuar con otros.Que el único espacio donde transcurre la rutina no sean los dispositivos inteligentes, sino que sean un componente más.

Salud y tiempo frente a pantallas

Luego del arribo y extensión de la televisión a todos los hogares alrededor del mundo, no tardaron en llegar las investigaciones que establecieron su impacto en la salud de los espectadores. De esta forma, se exploraron las asociaciones entre tiempo de exposición y otros indicadores como el peso, hábitos y enfermedades como la diabetes.

Pero un reciente estudio publicado en la revista BMC Public Health asentó las bases para ir a fondo en estas asociaciones. La publicación encontró el vínculo entre tiempo frente a dispositivos y efectos negativos en la salud.

Algunas de las principales conclusiones están relacionadas a mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, y otras afecciones del funcionamiento de la glucosa en el organismo. 

Gran parte de los vínculos están dados por latendencia que se genera durante el tiempo frente al televisor hacia hábitos alimenticios perjudiciales. Principalmente mayor predisposición a comida rápida y a otros alimentos con niveles altos de grasas saturadas, sodio y azucares.

Sin embargo, la televisión es un porcentaje mínimo del tiempo total dedicado a las pantallas por las personas. Por eso, los investigadores analizaron si los resultados también aplicaban a otros dispositivos como tabletas, computadoras y celulares.

La encuesta a cargo de la Universidad Estatal de Arizona en Phoenix se realizó a 978 ciudadanos de Estados Unidos que tenían televisor y, por lo menos, un dispositivo más.

Allí midieron tiempo de uso de pantallas, tipo de dieta, calidad del sueño, estrés, actividad física e índice de masa corporal (IMC).

No todos los usos son iguales

Los investigadores clasificaron a la población encuestada en tres grupos, de acuerdo a si usaban los dispositivos de forma leve, moderada o intensiva.

Los resultados arrojaron que los peores indicadores de salud y peores patrones dietéticos los tenían quienes usaban las pantallas de forma intensiva, es decir, en promedio 17,5 horas al día.

Estos usuarios tendían a comer menos frutas, menos verduras, más dulces y más comida rápida. De la misma forma, presentaban menor actividad física, dormían menos y peor, y percibían mayor estrés.

Además, notaron una diferencia entre sujetos que usaban de forma intensiva el televisor y el celular de aquellos con el mismo uso de computadoras, tabletas y dispositivos conectados al televisor.

El autor principal, Chris Wharton explicó sobre este aspecto que las personas “nos relacionamos con los medios de comunicación de muchas formas diferentes y a través de distintos dispositivos móviles. Y en muchos de estos dispositivos, los de uso intensivo eran atraídos mucho más al consumo de comida rápida. Por lo tanto, la conveniencia de (uso de pantallas) parece estar asociada con la conveniencia a la comida rápida".

Otra de las conclusiones reveladoras fue que vermuchos episodios de un mismo programa o muchos programas diferentes de forma sucesiva está relacionado a patrones dietéticos deficientes y aumento del estrés autopercibido.

Tras los resultados, se espera continuar las investigaciones para esclarecer si la relación es causal y cuál variable estimula a la otra. Es decir, si el sedentarismo genera mayor tiempo frente a las pantallas o viceversa.

Para los autores del estudio, los resultados sugieren que podría haber "una constelación de diversos factores que impactan negativamente la salud, quizás de manera diferente según el tipo de pantalla".

Las redes sociales al banquillo

De la mano del tiempo frente a pantallas, es infaltable el tiempo transcurrido en redes sociales, sobre todo para las generaciones más jóvenes.

La actualidad señala un debate urgente: ¿es posible un uso saludable de las redes sociales?

La incógnita acerca de la posibilidad del uso saludable de las pantallas no se da en cualquier contexto sino en una pandemia atravesada por las fake news, índices crecientes de depresión, de adicción a internet y de adolescentes que se autolesionan.

“Estas plataformas reunieron a familiares perdidos, encontraron donantes de órganos. Hubo cambios sistémicos importantes en todo el mundo gracias a estas plataformas que fueron buenas. Pero creo que fuimos inocentes” dice un ex presidente de Pinterest y director de Monetización de Facebook en el documental The Social Dilemma.

Esta ficción (paradójicamente producida por Netflix) plantea que el dilema puja entre la postura que entiende a las redes sociales como facilitadoras de contenido y de interacción, con la perspectiva que pone el eje en la vigilancia y el robo de datos.

Sin embargo, dividir el fenómeno en dos polos puede resultar engañoso y simplista. Sin duda, hay un sinfín de matices en el medio que analizar. Sobre esto la ciencia y principalmente la historia han dicho suficiente, aunque los efectos de la digitalización aún estén aflorando.

Lo cierto es que los vínculos entre el tiempo frente a pantallas y malos hábitos de salud son cada vez más claros.En este marco la pandemia puede ser, en vez del momento ideal para aumentar el consumo audiovisual, un tiempo para pensar en una vida tecnológicamente sana.

En medio de la búsqueda por este equilibrio, es clave recordar que la mente humana no está diseñada ni preparada para estar 24 horas al día dispuesta a recibir aprobación o rechazo del resto de la humanidad en línea. Por eso, es momento de pensar un uso saludable y llevar las redes sociales al banquillo de los acusados.

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Luego de años de pantallas inmiscuidas en la vida, o de vidas inmersas en las pantallas, es urgente reposicionar el foco en la salud, sobre todo tras las lecciones que deja la pandemia. Es también momento de arriesgarse a ubicar a las redes sociales en el banquillo de los acusados y dictarles la sentencia adecuada.

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