sábado 5 diciembre, 2020
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ELECCIONES EN USA

Es tiempo de curar la falta de profundidad espiritual en la verdad

En su primer mensaje al pueblo estadounidense como presidente electo, Joe Biden abogó por la unidad e instó a todos sus conciudadanos a subsanar la brecha que divide al país. Dentro del ámbito evangélico protestante se venía escuchando el mismo llamado en los días previos a conocer los resultados de los comicios, aunque la cura que realmente necesita el cristianismo es un poco más radical.

Durante la noche de este sábado 7 de noviembre, la ciudad de Wilmington, en el estado de Delaware, vibró con un clima festivo de celebración y algarabía.

Joseph Robinette Biden Jr., más conocido como Joe Biden, brindó su primer discurso como Presidente electo de EE.UU. tras imponerse en las urnas al mandatario republicano Donald Trump, quien iba en busca de su reelección.

Con un tono conciliador, el líder demócrata de 77 años expresó sus intenciones de terminar con las disputas y los discursos acalorados que caracterizaron la carrera hacia la Casa Blanca, incluso desde el comienzo de las campañas electorales.

Es hora de dejar de lado la dura retórica, bajar la temperatura, vernos de nuevo, escucharnos de nuevo. Y para progresar, tenemos que dejar de tratar a nuestros oponentes como nuestros enemigos. No son nuestros enemigos, son estadounidenses, ¡son estadounidenses! La Biblia nos dice: 'Para todo hay un tiempo: un tiempo para construir, un tiempo para cosechar y un tiempo para sembrar, y un tiempo para curar'.  ¡Este es el tiempo de curar para Estados Unidos!”, arengó Biden, quien se convertirá en el 46º presidente de su país.

Resulta llamativo que un candidato electo mencione una cita de las Escrituras en su declaración de victoria y que la esencia de su mensaje repita la misma preocupación que se escuchó estos últimos días entre los cristianos evangélicos de Norteamérica.

Un buen número de creyentes cree que es necesario aflojar las tensiones que surgen de los intereses partidarios contrapuestos para sanar las heridas de una nación que hoy se encuentra dividida.

Ante el nuevo panorama político que se presenta,

  • ¿Qué puede esperar la religión de la próxima administración?
  • ¿Cuál es el rol que juega la fe en la búsqueda de la unidad perdida?
Joseph Robinette Biden Jr., el 20/11 cumple 78 años.

Polos opuestos

Esta “batalla por el alma de la nación”, tal como la llama Biden, ha apuntado como ninguna otra a los valores religiosos de la población estadounidense, otorgando a los fieles del cristianismo predominante un protagonismo destacado. 

Es por eso que “polarización” se ha vuelto una palabra conocida para los pastores de las congregaciones protestantes en la mayor potencia mundial. 

Últimamente se estuvo dialogando sobre el fenómeno de las iglesias violetas o moradas, aquellas en las que conviven grupos de feligreses que se inclinan hacia sendos lados de la balanza electoral.  

La tendencia de estas comunidades eclesiásticas consiste en agrupar en los extremos del espectro político a los simpatizantes de los dos partidos más importantes: el Demócrata (identificado con el color azul) y el Republicano (representado por el color rojo).

Trevin Wax, vicepresidente ejecutivo de Teología y Comunicación de la publicadora cristiana LifeWay, comenta que siempre existió la polarización en la cultura y las iglesias evangélicas estadounidenses, pero la crisis del coronavirus ha empeorado la situación.

A ello habría que sumarle la fragmentación que causan las posturas contrastantes de ambas propuestas en relación a ciertos temas sensibles como

  • el cambio climático,
  • los derechos de las minorías étnicas,
  • la violencia policial,
  • el aborto y
  • la posición sobre la inmigración.

La elección del 2020 ha golpeado y quebrado a los evangélicos americanos, no tanto divididos como desmembrados. Estamos cansados de la elección pero aún más cansados el uno del otro. Y va a empeorar en las próximas semanas” opina Ted Olsen, director editorial de la revista Christianity Today.  

El problema es que pareciera que la unidad en Cristo sólo pudiera lograrse si hay unidad política en primer lugar. El partidismo resulta más fuerte que el evangelio, y la predicación del mismo se limita a las personas con ideologías afines. 

Los ganadores en los comicios estadounidenses: Joe Biden, 2do. Presidente catòlico apostòlico romano en la historia estadounidense, y Kamala Harris, mitad negra y mitad con ascendencia en India, ícono multicultural.

Un llamado a los pacificadores

Tras casi una semana de ánimos caldeados, con acusaciones de fraude y mucha animosidad de por medio, la incertidumbre respecto al alcance que pueda tener el conflicto mantiene a todo un país en vilo.

Aunque no hay ni se prevén batallas campales en las calles, existe una “guerra civil” en los corazones de la gente en Estados Unidos, según lo que plantea Bonnie Kristian, autora del libro Una fe flexible: Repensando lo que significa seguir a Jesús hoy en día.

La adherencia negativa a un partido político lleva a muchos a votar por odio al partido opositor, a cuyos miembros se los caracteriza como cerrados de mente y moralmente inferiores.

La falencia de este pensamiento queda expuesta en el Sermón del Monte, donde Jesús equiparó el enojo y los insultos con el asesinato (Mateo 5:21, 22) e instó a sus seguidores a trabajar por la paz (Mateo 5:9).

Deberíamos de forma activa "buscar la paz y seguirla" (Salmo 34:14), pero hacer la paz no es un proyecto que comienza cuando las líneas de batalla ya están trazadas. Lo ideal es que comience a tiempo para evitar que las dibujemos”, concluye Kristian.  

En otras palabras, hace falta un tipo de empatía que se comprometa tanto con la mente y el corazón y no se limite únicamente a los sentimientos difusos o la razón fría.

La empatía no es sólo para los sentimentales, gurús, santos o lo políticamente correctos. Es para todos. Arraigada en las Escrituras y la ciencia, se basa en la habilidad, y puede ser practicada y dominada como una disciplina […] es un camino para amar genuinamente a nuestro prójimo” señala Belinda Bauman, fundadora de One Million Thumbprints, una organización que trabaja para poner fin a la violencia contra las mujeres en zonas de conflicto.

Donald Trump, quien forzó la grieta con quienes opinan diferente aunque lo hizo con el apoyo de muchos cristianos conservadores, quizás más militantes polìticos que creyentes en el amor y el perdòn de Jesùs.

Entender los tiempos y los acontecimientos

Según una investigación del Pew Research Center, el 68% de los cristianos estadounidenses encuestados creen que la Biblia debería tener influencia en las leyes de EE.UU.

En esta misma línea, el autor Corey D. B. Walker observa que si el lenguaje político está “imbuido del espíritu de la religión... (esto) desdibuja los límites entre la religión y la política hasta tal punto que lo político se convierte en sinónimo y extensión de lo religioso”.  

Sin importar el partido o la orientación política, esta mezcla de discursos se puede visualizar cada vez con más claridad. Por eso esta elección estuvo tan cargada de apelaciones religiosas.

Pero

  • ¿Cuál es la herida que hay que cerrar?
  • ¿La de la nación dividida o la del cristianismo que cree que la política es la solución?

Jesús no es un candidato a Presidente y es importante entender que cualquier intento humano de construir un gobierno teocrático terminará causando opresión sobre quienes difieran de su pensamiento, aún cuando al principio pueda parecer inclusivo o amistoso.

Amar y tolerar a quien piensa diferente es esencial, sin importar el lugar del globo donde uno se encuentre. Pero esto se logra únicamente gracias a una transformación genuina del carácter que viene acompañada de una búsqueda sincera de Dios. 

Él no impone ni obliga, pero encargó a sus seguidores un ministerio de reconciliación (2 Corintios 5:18-21). La verdad se relativiza cuando el cristiano no cree necesario compartirla para no “molestar” a nadie.

Predicar el evangelio implica profundizar en su contenido para comprender el desarrollo de los acontecimientos de la lucha cósmica entre el bien y el mal (Apocalipsis 14:6-12).  

Es tiempo de curar, es tiempo de dejar el cristianismo insustancial y cavar hasta sus raíces para entender el tiempo crucial en el se encuentra la humanidad.

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En su primer mensaje al pueblo estadounidense como presidente electo, Joe Biden abogó por la unidad e instó a todos sus conciudadanos a subsanar la brecha que divide al país. Dentro del ámbito evangélico protestante se venía escuchando el mismo llamado en los días previos a conocer los resultados de los comicios, aunque la cura que realmente necesita el cristianismo es un poco más radical.

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