sábado 5 diciembre, 2020
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La relación entre la carne roja y el cáncer, ¿mito o verdad?

Los patrones dietéticos impactan a la salud humana de múltiples formas. Hace ya más de 5 años la propia OMS declaró probablemente carcinógenas a las carnes rojas y directamente carcinógenas a las procesadas. Una reciente investigación clarificó la asociación precisa que tiene con cáncer colorrectal.

La relación entre la carne roja y el cáncer, ¿mito o verdad?

La relación entre la carne roja y el cáncer, ¿mito o verdad?

Tanto la alimentación como la totalidad de los hábitos de vida tienen un rol determinante para la salud. Como tales, pueden convertirse en factores de riesgo ante una amplia gama de afecciones como la diabetes tipo 2, obesidad, cáncer, hipertensión y otras alteraciones cardiovasculares.

Sobre este supuesto, los científicos han tratado de develar los mecanismos específicos que inducen cada enfermedad en particular. Tal es el caso del cáncer, o más precisamente, los cánceres.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud un 30% de las muertes por esta causa se deben a cinco factores de riesgo comportamentales y alimentarios. A saber: índice de masa corporal elevado, consumo insuficiente de frutas y verduras, falta de actividad física y consumo de tabaco y alcohol. Es decir queson prevenibles.

Dentro del espectro de la nutrición, las carnes rojas y las procesadas han recibido considerable atención. Se considera que su asociación con el riesgo de desarrollar tumores malignos es clara, aunque las explicaciones son, desde luego, complejas.

La OMS ha contribuido a echar claridad al tema declarando a las carnes rojas (carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo, picada o carne congelada) como probablemente carcinógenas para los humanos (Grupo 2A). El vínculo se observó principalmente con el cáncer colorrectal, de páncreas y de próstata.

Por otro lado, luego de analizar la bibliografía acumulada, la organización definió a la carne procesada (salchichas, jamón, salame, panceta, carne en conserva, en lata, etcétera) como carcinógena (Grupo 1) al mismo nivel que el tabaco.

En resumen, investigadores de la OMS concluyeron que comer una porción de 50 gramos de carne procesada diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. En promedio,el riesgo de padecer la enfermedad es un 20 % mayor en la población que consume carne comparada a la que no lo hace.

Últimos avances científicos: Neu5Gc

El desafío científico ha sido revelar los mecanismos precisos mediante los cuales la carne roja provocaría cáncer. Un reciente estudio publicado en BMC Medicine señaló a la interacción inmunológica como la clave.  

De forma puntual se observó la relación entre el cáncer colorrectal y un tipo de carbohidrato denominado ácido N-glicolilneuramínico o Neu5Gc. Este elemento está presente en alimentos derivados de animales y es abundante en carnes rojas, bajo en pescados y nulo en aves.

Pero el cuerpo no tiene capacidad de sintetizarlo y, por lo tanto, al consumirlose acumulaen las superficies celulares. Cuando entra en contacto con las defensas, estas desencadenan una clase de anticuerpos descubiertos en las personas analizadas en la investigación mencionada.

Gracias a este estudio se demostró que la exposición constante a estos anticuerpos promueve la inflamación y en efecto, el cáncer. Paralelamente, agravan la condición de células cancerosas preexistentes.

Hasta aquí el vínculo entre los anti-Neu5Gc y cáncer se evidenció, pero faltaban los detalles del papel de la carne roja en la ecuación.

Con esta base, un grupo de científicos de la Universidad de Tel Aviv (Israel) y del Centro de Investigación en Epidemiología y Estadística de la Sorbonne en Paris elaboró un índice (“Gcemic index”) de clasificación de alimentos de acuerdo a los niveles de Neu5Gc.

Luego clasificaron a una población de 16.149 adultos cuyos patrones dietéticos habían sido previamente relevados. El objetivo era tomar un sector y analizar sus muestras de sangre.

Los resultados arrojaron una correlación significativa entre el consumo alto de Neu5Gc proveniente de carnes rojas, con un mayor desarrollo de esta clase anticuerpos que, como ya se había descubierto, aumentan el riesgo de cáncer.  

La teoría se ha vuelto más sólida

“Durante años, se han realizado esfuerzos para encontrar tal conexión, pero nadie lo hizo. Aquí, por primera vez, pudimos encontrar un vínculo molecular gracias a la precisión de los métodos utilizados para medir los anticuerpos en la sangre y los datos detallados de los cuestionarios dietéticos franceses", dijo el autor y doctor Veder Padler-Karavani (Universidad de Tel Aviv).

La combinación del conocimiento precedente y estos nuevos resultados, han vuelto la teoría más sólida. El consumo de carnes roja está asociado a niveles mayores de Neu5Gc en la superficie celular y este, a un mayor riesgo de cáncer.

Además, se estima que esta no es la única conexión. La grasa y los compuestos químicos que se generan en los procesos de preparación de la carne también son aristas a indagar científicamente.

Tampoco es el cáncer la única enfermedad ligada a este grupo de alimentos, sino también la enfermedad cardiovascular, la diabetes, entre varias más.

No solo es por la salud, también es por el ambiente

La dieta no es más que una sola cara del problema. También se le suma el conjunto de hábitos, la predisposición genética y el entorno.

En detalle, la relación entre la salud y el ambiente tiene múltiples variables interrelacionadas.Mientras aumenta el consumo de carne, aumentan las prácticas ganaderas perjudiciales (como el uso de antibióticos) y aumenta la explotación de la naturaleza.Y así, el ciclo vuelve a empezar.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explica que “la demanda y la producción mundial de productos ganaderos están aumentando rápidamente, debido al crecimiento de la población, el aumento de los ingresos y los cambios en el estilo de vida y las dietas. Al mismo tiempo, los sistemas ganaderos tienen un impacto significativo en el medio ambiente, incluidos el aire, la tierra, el suelo, el agua y la biodiversidad”.

Al respecto, una reconocida investigación publicada en la revista médica británica The Lancet se preguntó cuál sería la forma de alimentar a una población global de 10.000 millones de personas para el 2050.

El equipo de más de 30 científicos de 16 países diferentes buscaron una respuesta considerando varios factores. Los principales fueron: la emisión de gases de efecto invernadero, la utilización de agua y de cultivos, el nitrógeno o fósforo de los fertilizantes y las posibles consecuencias para la biodiversidad de que una región se convirtiera en terreno agrícola.

Concluyeron que el modo de lograr el objetivo es implementando una dieta basada principalmente en productos vegetales, complementada ocasionalmente con carne, lácteos y azúcar.

Esto implicaría un incremento de más del doble del consumo de frutas, verduras, legumbres, nueces y semillas. A su vez, unadisminución mayor al 50% de carne roja y azucares añadidos a nivel global,especialmente en los países con más recursos.

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Los patrones dietéticos impactan a la salud humana de múltiples formas. Hace ya más de 5 años la propia OMS declaró probablemente carcinógenas a las carnes rojas y directamente carcinógenas a las procesadas. Una reciente investigación clarificó la asociación precisa que tiene con cáncer colorrectal.

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