viernes 28 febrero, 2020
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Messiah: Una polémica sobre la esperanza embaucada

La serie estrenada este mes por Netflix es el puntapié para innumerables controversias. Pero además de instar la búsqueda de las diferencias entre el Cristo que presenta la producción con el verdadero y bíblico, resulta interesante detenerse en los motivos por los que las personas siguen a un líder de este tipo.

No se puede embaucar con esperanza si es verdadera, al contrario de lo que sucede en el relato desarrollado por Messiah.

Luego del conflicto despertado a través de la caracterización de un Jesús homosexual en el film La primera tentación de Cristo, Netflix estrenó este mes otra versión del hijo de Dios que usa Adidas y realiza conferencias de prensa.

Sin embargo, esta original caracterización no es el único eje de la producción. Conflictos bélicos en Medio Oriente, capitalismo, refugiados, dominio estadounidense y creencias religiosas de toda clase se entremezclan como variables de un mismo problema que decantan en Messiah.

Una pregunta sale a la superficie durante el desarrollo del desopilante argumento:

¿qué lleva a miles de personas a seguir a un desconocido, autodenominado como el mesías, con escaso contacto humano, cual único mérito es burlar un sistema?

Netflix y la Biblia en la sociedad actual

Messiah fue creada por Michael Petroni, director de Ladrona de libros y parte del equipo de adaptación fílmica de Las crónicas de Narnia. La serie consta de una primera temporada de diez capítulos que se introduce en el centro del conflicto religioso, político y cultural entre Siria, Palestina e Irak, “mediado” ciertamente por Estados Unidos.

Un predicador surge desde el desierto y concentra una multitud de desesperados por escapar del foco bélico. Su popularidad crece hasta convertirse en un líder internacional y capitulo tras capitulo el dilema es descifrar si se trata de un estafador, de la segunda venida para cristianos, la primera para judíos o es la reencarnación de Isa para musulmanes.

Mientras la notoriedad del personaje aumenta, una agente de la CIA investiga su accionar para encontrar las pruebas que permitan demostrar la falsedad del presunto dios.

Enigmático, inexpresivo, desinteresado, manipulador y soberbio es la caracterización que hace la producción del hijo de Dios, similar a la heredada de la iglesia católica desde el Medioevo.

No obstante, a pesar que la descripción bíblica fidedigna entendida en su contexto está lejos de la representación en la serie, actualmente es parte del contrato social aceptar la reproducción de este tipo de lecturas sobre la religión y asuntos considerados sagrados u ofensivos.

Tal vez uno de los mejores atractivos de la producción es la aplicación extravagante de fragmentos bíblicos, sobre todo palabras del propio Jesús.

En un pequeño pueblo al sur de Estados Unidos un tornado sólo deja en pie la iglesia y hace aparecer al supuesto mesías salvando a una adolescente. La escena en la que el padre y pastor de la localidad le concede al fenómeno un sentido bíblico es un punto de inflexión ya que de allí en adelante sus seguidores entenderán que se trató de la segunda venida.

Embaucar con la esperanza

Cuando ya no hay nada que perder y se presenta la oportunidad de seguir a alguien con ideas antagónicas a la propia realidad, la única opción aparente es convertirse en su discípulo. O dicho desde otra perspectiva, la única razón para volverse su devoto es que no existe otra motivación de vida.

Según la RAE, embaucar es engañar a una persona para algo malo aprovechándose de su falta de experiencia o de su ingenuidad y es, en parte, lo que sucede con los personajes de Messiah.

Pero también se asimilan a Tomás, el discípulo que necesitó ver para creer, aunque con el agravante que ni viendo creyeron ya que en la serie quien aparenta ser dios siembra contradicciones que no posibilitan dar el salto de fe. 

Al mismo tiempo hay otra característica que distancian al verdadero del falso Jesús de Netflix: al primero lo seguían quienes tenían la certeza racional y profética que aparecería, con el segundo se fanatizaron casi instintivamente bajo el simple “Dios lo envió” sin mayores argumentos.

Quienes creen en al-Masih, el novedoso mesías, persiguen la única motivación que encontraron en mucho tiempo. Una madre cuya hija está enferma de cáncer, un pastor sin feligresía ni sostén económico, una adolescente que prefiere enfrentarse a los peligros de escaparse de su casa antes que pasar otro día más allí, un niño a quien la guerra le llevó a toda su familia. Y la lista continúa.

Por el contrario, la esperanza bíblica correctamente entendida es racional, concreta, inamovible e independiente del contexto en el que alguien esté. Y la religión, una decisión individual y constante, no por tradición ni necesidad.

Esperanza bíblica

La correcta concepción de la esperanza permea a lo largo de todas las Sagradas Escrituras:

  • Es fruto del proceso que sí comienza con el sufrimiento pero continúa con el desarrollo de paciencia y la superación de pruebas

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”. Hechos 5:1-5

  • Se basa en esperar lo que no es evidente

“Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos”. Romanos 8:24-25

  • Es racional porque comienza con la comprensión

“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Efesios 1:15-18

  • Implica una espera asentada en la Palabra de Dios 

“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”. 2 Pedro 3:13

“Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza”. Romanos 15:4

  • Un ejemplo de esperanza son los Reyes Magos porque sabían cómo aparecería el mesías y qué señales debían atender gracias al Antiguo Testamento. Cuando llegó el momento, lo supieron

“¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Mateo 2:2

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